Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

Nos empuja la crisis a la Rebelión

por MarPita
jueves, 02 de octubre del 2008 a las 19:59
guardado en

 Impelidos por la Revolución.

Por Iswe Letu
Somos muchísimos. Miramos, espectadores, una de las crisis periódicas del capitalismo, que ya mentara Marx (D. Carlos), que no hemos provocado. Así mismo, fuimos testigos, hace pocos años, de una guerra que, obviamente, no originamos. Y hasta la encontramos hermosa, con sus fuegos de artificio y todo. Eso si, nos ocultaron los cadáveres y los heridos, el dolor y el llanto. Como ahora apartan las angustias de la crisis en millones de personas que no llegan (no llegamos), apenas. a fin de mes con los dineros, que sudan (que sudamos) la gota gorda y negra para pagar las hipotecas de casa, coche, muebles... Y, encima, tienen (tenemos) que comer todos los días.

Hemos dicho que somos espectadores, porque lo somos, de las idas y venidas de los culpables de esta crisis, de los cierres o quiebras de bancos, de como unos se engullen a otros, oímos las alternativas para evitar esos sobresaltos, escuchamos, atónitos, como maniobran, descaradamente, para sacarnos (robarnos) el dinero de nuestros bolsillos, ya de por si, estilizados y exíguos, con el fin de salvarse ellos (los ricos del mundo) de una crisis que han parido. Y nos quedamos parados ante esa monumental rapiña.

Si, somos espectadores. Estamos paralizados. Y nos gustaría deciros, y decirnos, con palabras del gran poeta Aimé Cesaire: "Guardaos de cruzar los brazos en actitud del espectador, pues la vida no es un espectáculo, un mar de dolores no es un proscenio, un hombre que grita no es un oso que danza".

Nos tienta la Acción (por eso escribimos), porque, efectivamente, la crisis y su cortejo de angustias, dolores, gritos, no es una escena circense; más, para ser actores de esa Acción, necesitamos un bagaje ideológico, organización, un programa, armas... que no tenemos; aun así, lo repetimos, nos tienta la Acción, nos atrae la Revolución, nos concita la Rebelión, nos zarandea la Protesta...

De momento, solo poseemos la Rabia. Y algunas alternativas o soluciones, ante lo que se avecina, como por ejemplo: nacionalización de los bancos y grandes empresas para que, así, sus depósitos sirvan a pequeñas y medianas empresas, a los trabajadores asalariados, al pueblo en general; pero no nos quedamos ahí, sino que abogamos porque los culpables sean juzgados y castigados con cárcel, y allí se pudran.

Tenemos que reconocer, eso si, que, esto, huele a 'rancio' socialismo revolucionario, a comunismo. Pues si, abogamos por ese 'rancio' socialismo y comunismo. Rancio, claro, para ellos, para los mandamases del orbe que manejan el cotarro a su servicio y que, seguramente, agitarían estas alternativas como si se fuera cernir sobre los trabajadores el fantasma de la expropiación de toda propiedad; nada más cierto: de lo que se trataría es de que, este socialismo o comunismo, revolucionarios, les quitaría esas angustias de finales de mes, del miedo al paro, al hambre, viéndose libres de la coyunda del capital.

En fin, ha habido algunas tímidas manifestaciones de protesta en contra de ese enorme ladronicio que quieren perpetrarnos. Poca cosa. Por ahora. Tal vez, quizás, a lo mejor, se vaya extendiendo, por la aldea global (de la que nos hablan), esa tendencia revolucionaria, esa inclinación a la rebelión, esa protesta contra el poder establecido... que ahora nos tienta a nosotros.

De momento, solo somos espectadores dolientes ante esas idas y venidas de los provocadores de esta crisis. Millones de espectadores los miramos. Miles de millones. Por el contrario, ellos son unos pocos. Algo es algo. Alguna conclusión sacaremos.

Balada Khasonké de Diudi

por MarPita
lunes, 15 de septiembre del 2008 a las 19:40
guardado en

Doncellas, cuyas miradas bien saben hacer latir el corazón de los hombres más reservados, vosotras podéis, con los ojos, causar más daño que el fusil cargado hasta la boca y dar más placer que la vista del Río (sic) después de una larga marcha por el desierto, escuchad la historia de Diudi, que murió de amor.

Guerreros que hacéis temblar al enemigo, que os precipitáis sobre él con el ímpetu del Río (sic) después de la primera tormenta, vosotros cuyo valor defiende a las doncellas de la servidumbre y abusos de los invasores, escuchad la historia de Sega, que murió de amor.

Bakari era un gran rey, que gobernaba en todo el Bakunú. Su nombre era venerado por todos los habitantes de cien aldeas y causaba terror en sus enemigos, porque poseía gran número de valientes guerreros cuya bravura era irresistible.

El tata de Bakari era una gran fortaleza donde tenía gran número de esclavos, armas, telas, víveres y oro en cantidad. Porque Bakari el jefe más poderoso del país.

Bakari poseía todos la riquezas, pero lo que tenía de más precioso, era su hija, la bella Diudi.

¡Guerrero!, tú que nunca has temblado delantre de la azagaya de tu enemigo, hubieras temblado delante de los ojos de Diudi. Hubieras seguido su mirada temblando. Hubieras sido el más feliz de los hombres si ella te hubiera sonreido. Hubieras querido morir si te hubiera desdeñado.

Porque era muy bella, Diudi. Todas las muchachas de su aldea eran bellas, pero, cuando Diudi aparecía, ya nadie las miraba. No se contemplan más las estrellas cuando se ha elevado el sol.

Todos los jóvenes del país, y hasta de muy lejos a la redonda, estaban enemorados de Diudi. Cada uno hubiera querido su amor. Pero Diudi es severa; ella sólo amará al más hermoso, al más bravo, al más amante.

¡Vamos, jóvenes guerreros!, ¿cuán de vosotros será amado por Diudi?

Diudi es bella como el sol naciente. Diudi es ágil como la gacela. Diudi tiene la mirada que hacer perder la memoria y temblar al hombre más resuelto.

Cuando diudi canta, cada uno está embelesado. Si Diudi habla, todos los jóvenes callan y ya no saben hablar más.

¡Vamos, jóvenes guerreros!, ¿cuán de vosotros será amado por Diudi?

Es a Sega a quien Diudi ama; ella que hace temblar de emoción a todos los jóvenes, se conmueve cuando lo encuentra. Y Sega, que es el más hermoso, el más bravo, el más amante de los guerreros, se apega a sus pasos.

Sin que su voz le diga nada, sus ojos le dicen cosas que los hunden en un éxtasis a los dos.

Sega ama a Diudi, Diudi ama a Sega. Guerreros, perded toda esperanza. Diudi será de Sega, Sega será de Diudi. Durante la vida, durante la muerte.

Diudi ama a Sega, Sega ama a Diudi. Nunca se han hablado, se han visto una vez y ya saben todo lo que tienen de amor el uno para el otro.

Nadie los ha visto, nadie sabe que se conocen, y sin embargo, Sega pasa largas horas junto a Diudi.

Diudi ama a Sega, Sega ama a Diudi. El amor sabe reunir a los amantes al mismo tiempo que ciega y vuelve sordos a los que cuidan de las doncellas.

Sega ama a Diudi, la hija del Rey. Pero él es pobre, de nacimiento oscuro; no podrá pretender ser su esposo. ¡Qué importa! Sega y Diudi no han pensado en eso para amarse. Su amor nació sin que lo supieran. Sólo lo conocieron cuando era inmenso y los dominaba totalmente.

Los amantes no piensan en el futuro, se aman y eso es todo. Cuando están juntos, nada desean; todo el resto del mundo les es indiferente.

Sega ama a Diudi. Diudi ama a Sega.

Se ven todas las noches. Son felices. Nadie conoce su amor; nada estorba su pasión; no piensan en el futuro.

Pero, ¡ay ay!, la felicidad sólo tiene un día, la desgracia dura toda la vida.

¡Llora, Diudi! ¡Llora, Sega! He aquí que la desgracia se va a precipitarse sobre vosotros. Vuestro amor es tan grande que os hará morir.

La guerra es declarada. Avanza el enemigo, quemando las aldeas, matando los hombres, llevándose cautivas a las mujeres, robándole las cosechas y los rebaños. Los buitres lo siguen porque de comer abundantemente por doquiera que pasa.

Los bámbara invaden el país. ¡Bakari, cuidado! Está próxima la muerte si no sabes defenderte.

Los bámbara son crueles. Matan a los guerreros. Esclavizan a los niños. Fuerzan a las mujeres. ¡Cuidado, Bakari!

Bakari hace sonar el tam-tam de la guerra.

¡Acudid, jóvenes guerreros! De todas partes arriváis con fervor; tenéis vuestros grisgrís, que os hacen invulnerables. Tenéis vuestros fusiles cargados hasta la boca. Tenéis pólvora en abundancia.

¡Acudid, jóvenes guerrerfos! ¡Hay que defender al país! ¡Cuidado!

Los bámbaras fuerzan a las doncellas; pero vosotros, que sois más bravos que los bámbaras, sabréis quitarles sus mujeres, sus hijas.

Los bámbara son ricos, pero les quitaréis sus rebaños, sus armas, su oro.

Los guerreros acuden, Y Sega es el primero de todos. Está irreconocible. Era dulce, suplicante, tembloroso de emoción ante Diudi. Pero, con las armas en la mano, es formidable.

Sega es un simple y oscuro guerrero por su extracción, pero es tan fuerte, tan bravo, tan osado que de pronto, se convierte en jefe. Arrastra a sus amigos al combate. Es el más bravo, el más osado. Sus amigos lo siguen y lo obedecen. Sega es un gran jefe.

Diudi llora, teme por la vida de Sega, se aflige y busca ocultar su dolor. Pero Bakari se da cuenta de que Diudi está triste.

-Dime Diudi, ¿cuáles son tus penas?

Pero Diudi permanece callada. No le dirá a nadie que ama a Sega.

Transcurre el tiempo; la guerra continúa, y Diudi se aflige.

Teme por la vida de Sega, pero he aquí que otros dolores van a asaltarla.

Diudi, ponte el brazalete en el tobillo. Diudi pronto serás madre.

Diudi tendrás un hijo que se parecerá a Sega. ¡Cuidado, Diudi!, tu padre, Bakari, está furioso. Bakari quiere saber quién es el temerario que osó acercarse a ti.

¡Morirá ese temerario! La hija del rey sólo puede ser amada por un rey. El que la sedujo debe morir.

-Diudi, dime, yo te lo ordeno, ¿quién te robó el corazón? Te juro que morirá.

Sabré alcanzarlo en cualquier parte. Ha deshonrado a mi hija, y morirá.

Diudi, dime su nombre, dime quién es ese hombre.

-Padre, ese a quien amo es bello como el sol. Bravo como el león. Sabio como un anciano. Pero no os diré su nombre. No debe morir; debe ser vuestro querido hijo, en espera de ser vuestro sucesor.

-Diudi, me dirás su nombre, yo sabré obligarte. Quiero hacerlo morir. Te encerrarán; sufrirás todos los dolores. Te privaré de alimento. Te haré soportar todas las torturas para obligarte a decirme su nombre, porque quiero hacer morir al que ha deshonrado a mi hija.

Diudi, dime el nombre de tu seductor.

-Padre, ese a quien amo es bello como el sol. Bravo como el león. Sabio como un anciano. Pero no os diré su nombre. No debe morir; debe ser vuestro querido hijo, en espera de ser vuestro sucesor.

-Diudi, me dirás el nombre; yo sabré obligarte. Te haré morir de privaciones y de torturas si no me lo designas para que lo haga morir.

Pero Diudi no dirá su nombre. Diudi repite cada día: 'Mi amante es bello como el sol. Bravo como el león. Sabio como un anciano.'

Diudi padece hambre. Diudi es encerrada en un calabozo oscuro. Diudi se atormenta. Diudi muere repitiendo: 'Mi amante es bello como el sol. Bravo como el león. Sabio como un anciano.'

Pero Diudi no reveló el nombre de ese a quien ama.

Sega realiza prodigios. Las bámbara retroceden, y él los persigue con ardor.

Sega es un gran jefe, él es quien dirige a todos. Es osado con su persona. Es prudente en su consejo. Sorprende siempre al enemigo y no se deja nunca sorprender.

Es Sega quien a vencido a los bámbaras. Sega es un gran jefe.

Bakary felicita a Sega, es Sega quien ha vencido a los bámbaras. Bakary está contento, abraza a Sega. 'Dime, bravo guerrero, ¿qué quieres de recompensa? Eres un gran jefe. Eres mi igual. Dime lo que deseas; juro que te lo concederé'.

-Gran Rey, amo a alguien que no veo aquí. Gran Rey, estoy dispuesto a regresar al combate si hay que matar a otros enemigos, correr nuevos peligros, obtener de nuevo victorias para tu grandeza.

Gran Rey, si quieres hacerme dichoso, dame a Diudi en matrimonio.

Diudi a la que amo y que es la más bella, la más dulce, la más amante de las doncellas. Gran Rey, amo a Diudi.

-¡Ay, ay! Diudi ha muerto. Ha muerto de amor sin querer revelar el nombre del que amaba; del que es bello como el sol. Bravo como el león. Sabio como un anciano.'

¡Sega!, Diudi ha muerto, muerta de amor mientras combatías contra los bámbaras, mientras te cubrías de gloria, y obtenías la victoria. Diudi ha muerto de amor.

Sega se aflige. Sega se ha desvanecido como una mujer al recibir la funesta nueva. Sega no desea nada, no pide nada, sólo piensa en Diudi. Arroja sus armas, su botín, queda sordo a todas las felicitaciones; ya no escucha los gritos de alegría. Corre a la tumba de su amada, y allí muere de dolor llamando a Diudi, a su querida Diudi, que murió de amor.

Guerreros que hacéis temblar al enemigo y que os precipitáis sobre él con el ímpetu del Río después de la primera tormenta, vosotros cuyo valor defiede a las doncellas de la servidumbre y del abuso de los invasores, escuchad la historia de Sega, que murió de Amor.

*

(Tomado de la antología 'Poesía Anónima Africana' tomo I de Rogelio Martínez Furé; poema nº 66 'Balada Khasonké de Diudi', pag. 104; editorial Arte y Literatura, Ciudad de la Habana, 1985)

*

Tragándeselo todo el negrito

por MarPita
viernes, 12 de septiembre del 2008 a las 21:26
guardado en

 Dongola y Conrad

Hacía poco que lo habíamos adoptado. Era negro. Casi de azabache. De ojos saltones, brillantes, color de miel. Le íbamos cogiendo cariño. Jugábamos con él. Nunca se cansaba. Era buena señal. De buena salud, creímos.

Y desde el primer momento se llevó muy bien con el otro, de raza blanca. También lo habíamos adoptado. Menos vivaracho, más tranquilo. De ojos azules un poco tristes.

Nuestro primer hijo, blanco, de raza, dijo en tono de broma:

-Es todo un ensayo de multiculturalismo.

No lo decía porque se sintiera celoso, no. Había sido él, precisamente, el impulsor de las adopciones.

Este negrito comía mucho. De todo. Incluso le comía parte de la ración del otro.

Nuestro hijo, blanco, de raza, decía:

-Un día, revienta.

-¿Por qué?... Tiene hambre... Sabe dios dónde habrá estado... Mira esas pobres gentes que vemos en la tele... a diario... -razonó mi marido.

Entonces, nos vinieron de golpe las imágenes de muchedumbres hambrientas rodando por caminos sin fin... pateras atestadas de negros y negras, casi siempre delgados, no famélicos, hasta dignos, aunque, muchos de ellos, tambalearan al andar por los numerosos días de navegación sin comer y sin beber...

Era, entonces, cuando nos encorajinábamos. Atropellábanse para salir a la memoria (memoria de seres leídos y escribidos, todos blancos) los hechos más crueles que la rapiña mundial había causado en la humanidad doliente; y nos cagábamos en lo más barrido del capital imperialista; y deseábamos que los pueblos del mundo corrieran, como hacía nuestro negrito particular, tras el blanco, para romperle la coyunda que los ataba a la miseria.

Incluso lo personalizábamos, individualizándolo en un personaje, más bien personajillo, pero atroz, a ese capital sin entrañas, bañado en sangre de los pies a la cabeza, como dejó dicho Marx (D. Carlos) Le poníamos nombre: Leopoldo, rey de los belgas, que tuvo, para él solito, al Congo. Al que robó y esquilmó. Asesinando, de paso, a miles de pobres congoleños que se rebelaban. Y en ese empujarse, para salir del olvido al teatro de muestro recuerdo, apareció, en primer lugar, aquel horror de 'El corazón de las tinieblas' de J. Conrad y, más tarde, párrafos de la novela 'El fuego de los Orígenes' del congolés Emmanuel Dongola, como este:

"Cierto día una veintena de abrumados obreros se negaron a continuar el trabajo pese a las amenazas del ingeniero jefe. El contramestre eligió cinco hombres al azar, entre ellos a Djermakoye, les puso un collar de dinamita alrededor del cuello y les hizo saltar por los aires. Lo demás volvieron inmediatamente al trabajo".

Pero no es lo mismo verlo por la televisión o imaginárnoslo leyéndolo que contemplarlo, a pequeña escala, en la propia casa. Aquí la animalidad adquiere carta de naturaleza. Dura. No llegando a los extremos del texto de Dongola, claro. Pero dura. Sin el cendal de la imagen o de la letra. Ahí lo teníamos, al negrito, comiendo y comiendo, voraz. Sin saciarse. A todas horas. Lo que fuese... Por lo que no nos asombrábamos de sus abundantes deposiciones.

-¡Qué cagadas!... ¡Cómo huelen, madre mía! -exclamaba nuestro hijo, blanco, mayor.

-Así debieron de ser los excrementos dejados por el rey Leopoldo, abundantes y hediondos. -sentenciaba mi esposo.

Seguimos citando a este individuo. Mal hecho. Porque, leopoldos ha habido en todas épocas y lugares. Y en una escala muy superior. Por ejemplo: la reina Victoria, de la Inglaterra victoriana imperial, le dio sopa con ondas a Leopoldito; o Felipe II de España... Y olvidándonos de monarcas y lechuguinos, o de lechuguinos y monarcas, recordamos las tropelías que, los yanquis, han hecho en los últimos años de nuestra historia y transforman al personajillo en un enanito: el enanito Leopoldito.

De modo, que, viendo correr a este negrito tras el blanquito, en nuestra casa, es como una representación de lo que harían los pueblos del mundo, los pueblos pobres del orbe, con los banqueros, generales, terratenientes, rabinos, imanes, obispos... si, por supuesto, pudieran: se los comerían a bocados, sin masticar... aunque... después tuvieran que vomitarlos... ya que todo... todo... no se puede digerir.

Y esto último lo decimos porque, nuestro negrito particular, oriundo de España, buena gana de traerlo de Rusia o China, patriota, callejero, vomitó el otro día. Lo que, al principio, nos preocupó. ¿Qué le habría pasado?... ¿Lo alimentábamos mal?... ¿Habría ingerido algún veneno?... ¿Estaría caducada la comida?... Mas siendo testigos directos, porque lo veíamos a diario, de lo mucho que tragaba... consideramos, hasta lógica, la vomitona, el devuelto. No todo se podía digerir.

Empero, contemplando, lo observábamos ahora mismito, lo que aparecía a nuestra vista, el negro corriendo feroz a por el blanco, y arrancándole, como le arrancaba, rabiosamente, pelos de la cabeza, ¡todo un mechón de pelos blancos!, con las uñas, y con las uñas se los llevaba a la boca y se los tragaba... enteros... el negrito... de ojos saltones... brillantes... color de miel... al que le íbamos cogiendo cariño... el pequeño de pelo de azabache... el gatito de pelo negro... el gatito negrito... ¡claro!... luego... devolvía los pelos... los vomitaba...

Pues, es evidente, no todo lo que se come se puede digerir.

*

Fdo: José Mª Amigo Zamorano

José Mª Amigo Zamorano: Contra viento y marea

por MarPita
jueves, 11 de septiembre del 2008 a las 22:55
guardado en

A la pregunta: '¿Remando siempre, contra viento y marea?', contestaba:

-¿Yo?... Siempre. Remando siempre. Contra viento y marea. Por mis hijos... remaré y remaré. Hasta agotar mis fuerzas.

La llamaban asi, la Tía Rema, porque siempre contestaba de la misma manera, cuando de arrimar el hombro o de luchar por una causa que ella creyera justa se trataba. Y en los pueblos pequeños, o grandes, incluso hasta en los barrios de las ciudades se le apoda a las personas por alguna carasterística peculiar, por algún detalle sabresaliente. Pero en los pueblos pequeños se conoce más a los vecinos por su mote que por el nombre que le pusieron en la pila bautismal. Ni tiene nada de extraño que escogieron lo de remar porque allí sonaba muy exótico. Tenían una ligera idea de lo que significaba, pero verlo, verlo, lo que se dice verlo... pues no: el mar estaba a miles de kilómetros. A ella no le importaba porque en su pueblo a un vecino muy feo lo llamaban 'Pito de Oro' porque en contraste sus dos hijas eran unas verdaderas beldades. De modo que estaba acostumbrada a esos nuevos bautizos.

Le Tía Rema llegó a aquel lugar años antes de proclamarse la II República. Era asturiana. De un pueblo pesquero. Alta, fuerte. De pecho prominente. Ojos azules, alegres, nerviosos. Frente ancha, pelo blanco y una berruga en la mejilla derecha de la que le salía un pelo negro. Reía a carcajada limpia. Entonces su cara se ponía colorada. A pesar de su berruga no era fea. Y desde luego muy simpatica y habladora.
Conoció a Remigio, su marido, en alguna ciudad del norte de España, un jueves cuando soldados y criadas tenían permiso de asueto. Él estaba sirviendo en el Ejércitó y ella hacía lo propio en una casa de señoritos.

Se conocieron. Si. Se conocieron demasiado y... se casaron poco antes de licenciarse. Por causas que es facil entender. Y basta.

La llevó al pueblo donde tuvieron cinco hijos. Remigio en 1936 se alistó otra vez en el Ejército esta vez para defender a la II República, muriendo en el frente de guerra.

La Tía Rema no se amilanó por eso y siguió batallando. Si alguien expresaba su admiración por el coraje de ella en su presencia, decía

-¿Yo?... Siempre. Remando siempre. Contra viento y marea. Por mis hijos... remaré y remaré. Hasta agotar mis fuerzas.

La contestación estaba llena de sentido. No era una frase vacía. Reflejaba cabalmente su actitud ante la vida. Su coraje para enfrentar las dificultades que entrañaba alimentar a cinco hijos en un tiempo de carencias. Es decir: remar y remar; contra viento y marea. Se dice fácil.

Ese proceder decidido, valiente, era del conocimiento en el Cuartel de la Guardia Civil, cuyo sargento se la tenía jurada. Sabía por los chivatos que atravesaba montes y riscos por la noche sin detenerla el frío. Trayéndose al hombro muchos kilómetros camida de estraperlo. Nunca la había pillado. Eso le reconcomía al sargento.

Un día, cerca de Navidad, le llegó el soplo de que la Tía Rema se había ido por la mañana a un punto en concreto. Y a la vuelta, por la noche, tenía que pasar obligatoriamente por las orillas del arroyo Mataburras.

Luego arrimada a la pared de las primeras casas, se iría por el callejón Abrazamozas hasta las puertas traseras de su corral.

-¡Numerooooooooo! -voceó el sargento.

-¡A sus órdenes, mi sargento!

-Esta noche esperaéis a la Tía Rema en el callejón Abrazamozas.

-¿Y si tarda o no viene?

-La traéis como sea, ¡¿entendido?!

-¡Si, mi sargento!

A la Tía Rema nunca la había pillado los civiles con su carga porque tenía un amigo en el pueblo que la avisaba colocando un pañuelo rojo entre las piedras de una tapia que cercaba un prado de su propiedad y que corría paralela a la curva del río Mataburras. Desde allí, parapetada tras las tapias podía las primeras casas. Y en noches de nevada cualquier movimiento se percibía desde su prado.

La Tía Rema estaba de regreso cerca de la una de la mañana. Venía muy cansada porque la nieve le había azotado de frente durante todo la travesía. Era una nieve que por allí llamaban rabia porque azotaba rabiosa la cara con unos copos que eran como finísimos alfileres que le pinchaban la cara. Afortunadamente para ella ya estaba casi en su casa. El peligro mayor había pasado. Al llegar a la tapia, vio, casi de milagro porque la altura de la nieve comenzaba ya a taparlo, el paño rojo. Era un contratiempo por lo cansada que estaba. Ahora no tenía más remedio que esperar. Porque después del esfuerzo realizado no iba a dejar abandonada la comida de sus hijos para que esos civilones se quedaran con ella. Ni hablar. Eso sería dejar de ser lo que era, la Tía Rema. Y ella remaba siempre contra viento y marea. De eso no cabía duda. Como tampoco iba a darle la satisfacción, a ese perro de sargento, de contemplarla como le pegaban con los vergajos.

Dio la vuelta a la tapia hasta que encontró un espacio donde había menos nieve y desde también se divisaba el pueblo. Escondió el saco tapándolo con la nieve. Se acurrucó haciéndose un ovillo.

-¡Qué bien se estaba! -pensó después de haber caminado horas y horas.

Miró al cielo. Nevaba menos. Luego miró al pueblo rodeado de una especie de neblina blacuzca. Silencio absoluto.

-Esperaré. Que se jodan de frío los guardias civiles esperándome. Ya se cansarán. Tienen que pasar obligatoriamente por ahí -y señaló con el dedo índice entre dos casas- entonces cojo el sacó y...

La pareja de la Guardia Civil esperó y esperó. No venía la Tía Rema y ellos estaban helándose. El sargento, furioso, los mandó regresar.

- Otra vez la puta esa se me ha escapado. ¡Cagüen la madre que la parió!

El pueblo se alarmó porque la Tía Rema no apareció ni por la noche, ni a la madrugada, a ni al día siguiente. Empezó a correr el rumor de que había sido detenida por la Guardia Civil y que de la paliza que le habían dado había muerto deshaciéndose del cadaver. El sargento, todos lo sabían, era una bestia. Lo que les hizo temer lo peor. Por eso se difundió la creencia de un crimen perpetrado por la Benemérita. Los días siguientes siguió nevando. A pesar de ello, el amigo de la Tía Rema se atrevió a acercarse hasta el prado para ver si averiguaba algo. Nada. No encontró rastro de su amiga. Lo comentó a ciertos vecinos amigos de él. Indicándoles que él le había avisado de la presencia de la Guardia Civil en el callejón de Abrazamozas. Todos llegaron a la conclusión, lo mismo que el pueblo, de un crimen perpetrado por los civiles. Si no, ¿dónde estaba el cuerpo de la Tía Rema?...

Unos días después, salió el sol. La temperatura se suavizó. Caía el agua por los canalones. De cuando en cuando, de los tejados se desprendían bloques de nieve produciendo en el suelo un sonido sordo y hueco. Salían a las calles las gentes. Mas animadas, más alegres. Hasta los pájaros se confundían y comenzaban a cantar como si fuera primavera. Los niños se desperdigaron por el contorno hundiéndose en la nieve. Avanzaban con dificultad, mientras se tiraban bolas de nieve. Solo una sombra teñía los corazones de las gentes: el recuerdo de la Tía Rema.

-¡La Tía Rema, la Tía Rema! -gritaron unos niños.

Todos corrieron hasta donde se oían las voces de los niños. Hasta la Guardia Civil. Efectivamente, la cabeza de la Tía Roma asomaba de la nieve. En el lugar donde se acurrucó. Estaba congelada.

Wole Soyinka: de 'Los invitados'

por MarPita
jueves, 11 de septiembre del 2008 a las 17:44
guardado en

"Sagoe miró por la ventana. La pared había caído en un canal que conducía el agua a la laguna. En su agua, estancada y como coagulada, flotaban enormes trozos de excrementos en plena descomposición, chocando ocasionalmente contra la pared derribada. Se volvió a Mathias:

-¿Cómo podéis trabajar con este olor?

-Oh, todo el mundo protesta la primera vez. Pero míreme ahora: el olor simplemente me ha hecho engordar."

Wole Soyinka

José Mª Amigo Z.: Un momento de lucidez

por MarPita
jueves, 11 de septiembre del 2008 a las 17:10
guardado en

De ocho a ocho y cuarto de la tarde llegaba en su moto de gran cilindrada a su chalé adosado. Le esperaba el matrimonio de ancianos que por medio de un módico estipendio le cuidaba el hijo de corta edad durante el tiempo que su esposa estaba trabajando.

Era propietario de una casa, del chalé adosado que ya hemos dicho, de un coche todo terreno y de la moto con la acudía de ocho a ocho y cuarto. En realidad tenía más propiedades: una hipoteca, los letras de los plazos de los vehículos y un galgo de caza.

Estaba endeudado hasta las cejas. Y con la crisis económica de 2008 las deudas se le hicieron más grandes. Todo el dinero que pagaba iba a parar a los bancos, a las gasolineras, a la pareja de viejecitos y un resto para alimentarse él, su hijo, su esposa y el lebrel. Porque tenía un perro y el gato que se nos ha olvidado.

Bien mirado, no tenía nada; era más pobre (esto es relativo claro) que una rata. Aunque darse pisto ante los vecinos... se lo daba.

Llegaba al chalé, apagaba la moto, se quitaba el casco, hablaba un momento con los ancianos, guardaba la moto en el garaje (es un decir y sacaba el perro a pasear.

Enrfrente estaba aun sin construir y a pocos metros había prados verdes y los montes más arriba. El perro se lanzaba como una flecha campo a través y él agarraba a su hijo de la mano que se resistía porque lo que quería era irse con sus abuelos. Llamaba abuelos a la pareja de jubilados que lo cuidaban durante el día.

Hacía las nueve de la tarde volvía al chalé adosado y preparaba la cena para su hijo y para él. Hacia las diez y media llegaba su mujer y se acostaba. Pronto, a las cinco y otras a las seis de la mañana tenía que reincorprarse a su puesto de trabajo.

Esa era la rutina diaria, sin apenas tiempo para gozar del sol, charlar o pasear.

Su mujer le había dicho en más de una ocasión que deberían vender todo, pagar las deudas y agenciarse un piso en la ciudad donde trabajaban. Sus propiedades estaba a cien kilómetros de donde curraban. Él se resistió durante varios años. Al fin puso solo el chalé en venta. Con tan mala suerte que al poco estalló la crisis, se desinfló la burbuja inmobiliaria. Precisamente a donde se habían arriesgado a invertir sus sueldos. Ahora valía su chalé menos que el pedo de una hiena vieja. La esposa le reprochó su negativa a venderlo a tiempo. A su tiempo. Entonces.

Ahora cuando hablan, cuando tienen el poco tiempo de hablarse, insiste en afearle su resistencia a vender.

-Si lo hubieras hecho cuando te dije...

Él siempre le decía a los ancianos que le cuidaban el hijo:

-Esta todo lo ve muy fácil. Y no lo es...

Una noche la esposa no llego, como siempre hacía, a las diez y media en punto. Y cuando abrió la puerta del salón padre e hijo estaban durmiendo en el sofá.

-Esto no es vida. Es un sinvivir.

Y, sin cenar, se acostó enfadada.

Cuando, al día siguiente, llegó al chalé con su moto de gran cilindrada, el hijo no quería ni a tiros ir con él y se abrazaba a las piernas del anciano llamándole abuelo.

Le dolió al padre el proceder de su hijo.

Ese día después de guardar la moto y se metió en la casa con el hijo que no hacía mas que llorar:

-Quiero ir con mis abuelos, repetía y repetía llorando.

Imopaciente y cansado le gritó

-¡Callate, cojones!

El niño de miedo se calló. El perro se acercó al niño y comenzaron a jugar. Al poco el padre se quedó dormido enel sofá. El perro y el niño pusieron todo patas arriba. La madre cuando vio aquello como un campo de batallas, todo tirado, su marido durmiendo y su hijo que tenía arañada la cara por el perro se asustó y dijo:

-Así no se puede vivir. Hay que hacer algo.

Fue pasando el tiempo. Las deudas se incrementaban y los alimentos valían cada vez más y nadie ofrecía un precio que ellos consideraran justo por el chalé.

Un día de julio, por la tarde, como siempre, el hombre llegó con su moto. Esta vez a la ocho en punto. El cansancio era visible en su rostro. Doce horas en el tajo eran muchas horas. Y su hijo, una vez más, no quería acercarse a su padre biológico. Se negaba a separarse de los viejos. Cuando por fin logró que fuera con él, lo cogió en brazos y besándole la frente, tuvo un arranque de lucidez:

-Me paso las horas trabajando para otros y lo que gano se lo lleva el banco, las grandes superficies comerciales, los ultramarinos... Y los ancianos educan a mi hijo... No tengo nada... Ni tiempo para estar con él... ni con mi mujer...

-Es un sinvivir. Habría que hacer algo.

El hijo quería subirse a la moto. Se dijo:

-No estaría mal que le diera un paseo en la moto...

De modo que abrió la perrera del galgo. Se subió a la moto. Puso delante al hijo. Arrancó... En ese momento sonó el teléfono movil. Era su mujer.

-¿Que no vienes esta noche?

-(...)

-¿Ni nunca?

-(...)

Tiró el teléfono. Comenzó a rodar con la moto. Acelereró. Una estela de polvo se vio pasar por el camino. Como si surgiera de la misma tierra... Visto y no visto...

-¡Será cabrón!, casi me lleva por delante.

-Ese se mata.

-No hay más que verlo.

-¡Ojalá... se rompa la crisma!, exclamó al que casi había atropellado.

El perro galgo, su lebrel de caza, seguía la estela de polvo corriendo.

Grafitekleando 1

por MarPita
jueves, 10 de enero del 2008 a las 15:55
guardado en

´´´¶¶¶¶¶¶´´´´´´¶¶¶¶¶¶
´´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶´´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶
´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶´´´´¶¶¶¶
¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶´´´´¶¶¶¶
¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶´´¶¶¶¶¶
¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶ ´¶¶¶¶¶
´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶
´´´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶
´´´´´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶
´´´´´´´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶
´´´´´´´´´¶¶¶¶¶¶¶¶
´´´´´´´´´´´¶¶¶¶
´´´´´´´´´´´´¶¶
´´``´´´´´´´¶¶¶¶´´´´´´´´´´´´´´´´´´
´´´´´´´´´´¶¶´´´´¶¶¶¶¶´´¶¶¶¶ ´¶¶¶¶´´
´´´´´´´´´´¶´´´´´´´´´´¶¶¶¶´¶¶ ´´´´¶´
`´´´´´´´´¶´´´´´´´´´´¶´¶¶¶¶¶¶ ´´´¶
```´´´´´¶´´´´´´´´´´¶¶¶¶¶´´´¶¶¶¶¶ ´
```´´´´¶´´´´´´´´´´´´´´´´¶¶¶¶¶¶¶¶ ´
````´´´¶´´´´´´´´´´´´´´´´´´´¶¶¶¶¶ ´´
```´¶¶¶´´´´´¶´´´´´´´´´´´´´´´´´¶´´* La nostalgia quema en el pecho
```´´´¶´´´´¶¶´´´´´´´´´´´´´´´´´¶´´* como el fuego en el candelero,
```´´´¶¶´´´´´´´´´´´´´´´´¶¶´´´´¶´´* y si se extingue, se apacigua
```´´¶¶¶´´´´´´´´´¶¶¶´´´´¶¶´´´¶¶´´* y desvanece, pero si perdura,
```´´´´´¶¶´´´´´´´´´´´´´´´´´´¶¶¶´´* vuela y se extiende.
```´´´´´´´¶¶¶´´´´´´´´´´´´´¶¶¶´´´*
```´´´¶¶¶¶¶´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶´´´´´´*
```´´´¶´´´´¶¶¶´¶¶¶¶¶¶¶¶´´´¶¶¶´´´´*En 'Cuadro de Jalaf'
```´´´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶´´¶¶¶¶¶´´´¶¶´´*
```´´¶´´´´´´¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶´´´´´´´¶´´* de
```´¶´´´´´´´´´¶¶¶¶¶¶¶¶´´´´´´´¶´*
```´´¶¶´´´´´´´¶´´´´¶¶´´´´´´¶¶´´´* Al-Hamadani
```´´´´¶¶¶¶¶¶¶´´´´´´´´¶¶¶¶¶¶¶

Grafitekleando 2

por MarPita
jueves, 10 de enero del 2008 a las 15:51
guardado en

_/\_ * + . .*.*.*.* .
. * ),”( + * *
[•]...Hola:
[•].. En la revista 'Poesía Libre', Nº 10
[•].. venían estos versos
[•].. cuyo autor/a
[•].. se llamaba o se llama
[•].. Maglet Cuthbert:
[•].. 
[•].. .... "El sol me caliente como tu cuerpo.
[•].. ....   El viento frío como tu enojo" 
[•].. *
• . * . + . * . * . * . * .
* . _/\_ * + . .*.*.*.* .
. * ),”( + * * .
.*.*.*.*+.*.*.*+.*.*)¨´,(.*.*.*,*:::::+.... :::*
*.*.*)¨´,(.*.*.*::*.*.*::+:::::*. *. *::::*

Sobre el blog

El blog de MarPita

El blog de MarPita

Ver ficha del blog en OboLog

Login

Comentarios

27 de Septiembre de 1975 y la solidaridad portuguesa (27 de Septiembre de 1975 y la solidaridad portuguesa | Blog Espanol - Easy anda Fast Blog Search)
[...]esta forma, además, podrás mostrar tu imagen en los comentarios y no tendrás que rellenar tus ......(25 sep)
Acerca de Pierre Vilar, Elena Odena y Stalin (julen avinareta)
Pierre Vilar no fue nunca  M.L. como dices,si un historiador honesto que seguia la maxima de ibn ......(30 jul)
Jonathan Houghton (leonardocipet)
SaludosDesde Barra de Navidad, Jalisco, Méx. Felíz fín de semana....(08 nov)
Wole Soyinka: de 'Los invitados' (MarPita)
Así se va uno corrompiendo...(11 sep)

Más comentados

Wole Soyinka: de 'Los invitados' (1)
"Sagoe miró por la ventana. La pared había caído en un canal que conducía el agua a la laguna. En ...
Jonathan Houghton (1)
... ¡Ser hombre, el mundo desconocido, la vida! Después pasan treinta años, y el niño regresa ...
Acerca de Pierre Vilar, Elena Odena y Stalin (1)
 En una de las páginas de su Anti-Moa , el señor Reig Tapia se pregunta ingenuamente si la ...
27 de Septiembre de 1975 y la solidaridad portuguesa (1)
El 27 de septiembre se cumplen 34 años de los últimos asesinatos del franquismo. Fue de madrugada. ...
Grafitekleando 3 (0)
Con el teclado del ordenador algunos hacen verdaderos grafitis o dibujos que llamamos grafoteklos. ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google