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	<title><![CDATA[El blog de MarPita]]></title>
	<link>http://marpita.obolog.com</link>
	<description>El blog de MarPita</description>
	<language>es-es</language>
	<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 20:24:06 +0100</pubDate>
	<lastBuildDate>Sun, 22 Nov 2009 20:24:06 +0100</lastBuildDate>
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		<title><![CDATA[El blog de MarPita]]></title>
		<link>http://marpita.obolog.com</link>
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	<item>
		<title>Patrice Lumumba: Congo Libre y Bravío</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/patrice-lumumba-congo-libre-bravio-419635</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Patrice Lumumba: Un Congo libre y brav&iacute;o</p>
<p>&#12288;</p>
<p>Durante mil a&ntilde;os t&uacute;, negro, sufriste como un animal,</p>
<p>tus cenizas fueron esparcidas al viento del desierto.</p>
<p>Tus tiranos edificaron templos m&aacute;gicos y relucientes</p>
<p>donde preservar tu alma, donde guardar tu dolor.</p>
<p>El b&aacute;rbaro derecho de los pu&ntilde;os y de los l&aacute;tigazos.</p>
<p>Ten&iacute;as derecho a morir, y todo el derecho a llorar.</p>
<p>En tu t&oacute;tem tallaron hambres y cautiverios sin fin,</p>
<p>e incluso al abrigo del bosque acechaba una muerte</p>
<p>horriblemente cruel, solapada, trepando hacia ti</p>
<p>como ramas de los agujeros y cimas de los &aacute;rboles</p>
<p>ci&ntilde;endo apretadamente tu cuerpo y tu alma doliente.</p>
<p>Entonces pusieron gran v&iacute;bora traidora en tu pecho,</p>
<p>y a tu cuello engancharon el yugo del aguardiente,</p>
<p>trocando tu vida serena por brillo de perlas baratas,</p>
<p>&iexcl;ah, tus riquezas increibles, tus tesoros inconmensurables!</p>
<p>&#12288;</p>
<p>Desde tu choza, el tambor sonaba en la sombra de la noche</p>
<p>llevando tristes lamentos hacia las fuentes de r&iacute;os poderosos</p>
<p>sobre muchachas violadas, y r&iacute;os de sangre y r&iacute;os de l&aacute;grimas</p>
<p>sobre barcos que zarpaban hacia el pa&iacute;s donde el hombrecito</p>
<p>se revuelca en un hormiguero y donde el d&oacute;lar es el monarca,</p>
<p>a la tierra condenada, esa que denominan la madre patria.</p>
<p>All&iacute; tu hijo y tu esposa, tan amados, eran molidos, d&iacute;a y noche,</p>
<p>por rueda de molino atroz, destroz&aacute;ndolos con dolor inmenso.</p>
<p>Eres un hombre como otros. Te predican para que comulgues</p>
<p>con el buen dios blanco que reconcilia a todos los hombres.</p>
<p>&iexcl;Mentira! Por el fuego sufriste y entonantes cantos pla&ntilde;ideros</p>
<p>del mendigo sin hogar que canta a las puertas de las mansiones.</p>
<p>Y cuando la locura te posey&oacute; y tu sangre hirvi&oacute; en las noches</p>
<p>danzaste, gemiste, como la furia de la tormenta en lo m&aacute;s alto</p>
<p>de su furor en las palabras violentas de la melod&iacute;a del hombre</p>
<p>de un millar de a&ntilde;os de penas, de all&iacute; surgi&oacute; esa fuerza de ti</p>
<p>en la voz met&aacute;lica de jazz, un grito de liberaci&oacute;n desconocido</p>
<p>resonando en el continente como una marejada gigantesca.</p>
<p>&#12288;</p>
<p>El ya el mundo entero, de improviso, se despert&oacute; aterrorizado</p>
<p>al ritmo violento de la sangre, al ritmo violento y rebelde del jazz,</p>
<p>e hizo empalidecer al hombre blanco ante este nuevo canto,</p>
<p>que adem&aacute;s transporta teas p&uacute;rpuras en las tinieblas de la noche.</p>
<p>&iexcl;Ha llegado el alba, hermano, el alba! Cdntempla nuestros rostros,</p>
<p>una nueva aurora, una nueva ma&ntilde;ana nace en nuestra vieja &Aacute;frica!</p>
<p>Nuestra sola ser&aacute; la tierra, nuestra y el agua y los r&iacute;os poderosos</p>
<p>que el pobre negro, nuestro ancestro, entreg&oacute; durante mil a&ntilde;os.</p>
<p>Y las deslumbrantes luces del sol brillar&aacute;n de nuevo para nosotros</p>
<p>secar&aacute;n las l&aacute;grimas que en vuestros ojos corren llenas de dolor.</p>
<p>Y se ir&aacute;n los gargajos de la cara cuando romp&aacute;is vuestras cadenas</p>
<p>y hastas los grillos pesados desparecer&aacute;n de all&iacute; como por encanto.</p>
<p>Los tiempos de anta&ntilde;o, malvados y crueles, se ir&aacute;n para no volver.</p>
<p>Un Congo libre y brav&iacute;o renacer&aacute; del esp&iacute;ritu del hombre negro.</p>
<p>&iexcl;Un Congo libre y brav&iacute;o, el florercer negro, la semiente negra!</p>
<p>&nbsp;</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/patrice-lumumba-congo-libre-bravio-419635" title="Patrice Lumumba: Congo Libre y Bravío">Patrice Lumumba: Congo Libre y Bravío</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>anticolonialismo</category>
				<category>imperialismo</category>
				<category>lumumba</category>
				<category>negritud</category>
				<category>poema</category>
				<category>poesía</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/patrice-lumumba-congo-libre-bravio-419635#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/patrice-lumumba-congo-libre-bravio-419635</guid>
		<pubDate>Wed, 18 Nov 2009 17:40:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -y 10- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-10-412978</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><strong>10&ordm;. Y las cosas se torcieron</strong></p>
<p><strong>Silja</strong> hab&iacute;a o&iacute;do asustada esta conversaci&oacute;n. Hab&iacute;an apenas andado trescientos metros. La muchacha cogi&oacute; las riendas y detuvo al caballo, diciendo que necesitaba con urgencia decir algo al capit&aacute;n. Corri&oacute; hasta el cuartel, encontr&oacute; a &eacute;ste y le habl&oacute; muy excitada:</p>
<p><strong><em>-No quiero acompa&ntilde;ar a los soldados a donde se encuentra Teliniemi si usted no viene y si no me jura que no le matar&aacute;n antes de que se haya hecho una investigaci&oacute;n y se compruebe lo que he dicho.</em></strong></p>
<p>El oficial sonri&oacute; y mir&oacute; las mejillas encendidas y los ojos brillantes de <strong>Silja</strong>. La verdad es que no se le pod&iacute;a acusar de nada. <strong>Teliniemi</strong> estaba casado y tampoco pod&iacute;a tratarse de amor entre &eacute;l y la muchacha.</p>
<p><strong><em>-Ya que es tan importante para ti, quiero hacer algo. Espera un poco, voy a ver como se arregla eso.</em></strong></p>
<p>Por primera vez se dio cuenta de que tuteaba a <strong>Silja</strong>; al pensar en ello sonri&oacute;:</p>
<p><strong><em>-Es una se&ntilde;al de lo Alto y continuar&eacute; tute&aacute;ndola mientras estemos juntos</em></strong> -se dijo.</p>
<p>Mientras iban al encuentro del trineo, <strong>Silja</strong> se detuvo y pregunt&oacute; al capit&aacute;n, bajando la cabeza, si sab&iacute;a que se hab&iacute;a hecho de <strong>Armas</strong>.</p>
<p><strong><em>-Todo lo que s&eacute; es que marcha en estos momentos hacia Vipuri... si es que est&aacute; vivo... &iquest;C&oacute;mo le conoces?</em></strong></p>
<p><strong>Silja</strong> vacil&oacute; un instante.</p>
<p><strong><em>-Pas&oacute; el verano aqu&iacute;</em></strong> -dijo, sin atreverse a mirar al ofcicial.</p>
<p>Aquella fue sin duda la jornada m&aacute;s accidentada de la vida de <strong>Silja</strong>.</p>
<p>El capit&aacute;n despidi&oacute; a uno de los soldados y ocup&oacute; su lugar en el trineo. Ya no se hablaba de limpiar sumariamente los bosques. El capit&aacute;n dirig&iacute;a de cuando en cuando una mirada de simpat&iacute;a a <strong>Silja</strong> y &eacute;sta le respond&iacute;a confiadamente. <strong>Kierikka</strong> y el soldado parec&iacute;an no existir.</p>
<p>El trineo lleg&oacute; cerca del escondite conocido &uacute;nicamente por <strong>Silja</strong>, que temblaba de emoci&oacute;n y cuya mirada busc&oacute; la del capit&aacute;n. Su imaginaci&oacute;n ve&iacute;a ya una venturosa velada en la pobre choza... El ni&ntilde;o enfermo sanar&iacute;a, seguramente.</p>
<p><strong><em>- '&iquest;Me lo promete?'</em></strong> -pregunt&oacute; una vez m&aacute;s.</p>
<p>Pararec&iacute;a embriagada. <strong>Kierikka</strong> la miraba con desconfianza y sorpresa.</p>
<p><strong><em>-Claro que si</em></strong> -respondi&oacute; alegremente el capit&aacute;n.</p>
<p>Al cabo de un momento, <strong>Silja</strong> dijo:</p>
<p><strong><em>-&iexcl;Alto.</em></strong></p>
<p>El caballo se detuvo y <strong>Silja</strong> salt&oacute; del trrineo e hizo se&ntilde;a al capit&aacute;n, poni&eacute;ndose un dedo sobre los labios. Despu&eacute;s se desliz&oacute; en el henil y llam&oacute; quedamente:</p>
<p><strong><em>-Teliniemi... Oiga... Soy Silja. Salga. No tema nada</em></strong>.</p>
<p>La paja se movi&oacute;, se vio salir una mano, luego una bota y despu&eacute;s un cuerpo. <strong>Teliniemi</strong>, cuyos ojos parpadearon a plena luz, vio muy pronto un oficial y un soldado con aire de enfadado y llevando ambos unos brazaletes blancos; vio as&iacute; mismo a <strong>Kierikka</strong> y por fin a <strong>Silja</strong>. Durante unos segundos permaneci&oacute; inm&oacute;vil; mas de repente, antes que nadie pudiese intervenir, desenvain&oacute; su pu&ntilde;al, lo agit&oacute; en el aire y mirando a Silja dijo con profundo desprecio:</p>
<p><strong><em>-&iquest;Eras, pues, una esp&iacute;a de los 'carniceros'? &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza!</em></strong></p>
<p>Y, de un solo golpe, se cort&oacute; la garganta.</p>
<p><strong><em>-&iexcl;No, por amor de Dios! </em></strong>-grit&oacute; <strong>Silja</strong>.</p>
<p>El capit&aacute;n se precipit&oacute; hacia el suicida, pero ya era tarde. La sangre brotaba de la herida, cada vez con menor fuerza, sobre la paja.</p>
<p><strong><em>-No ten&iacute;a la conciencia tranquila</em></strong> -asegur&oacute; el capit&aacute;n al mirar los &uacute;ltimos estertores del cuerpo.</p>
<p>*</p>
<p>(Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(10) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-10-412978" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -y 10- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -y 10- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
				<category>relato</category>
				<category>sillampää</category>
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		<pubDate>Sat, 14 Nov 2009 16:49:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -9- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-9-410494</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><strong>9&ordm;. Silja se confiesa</strong></p>
<p><strong>Kierikka</strong> subi&oacute; solo a su trineo; Silja y el capit&aacute;n le preced&iacute;an a pie. T&iacute;mida y vacilante, <strong>Silja</strong> cont&oacute; entonces al capit&aacute;n todo lo que sab&iacute;a de <strong>Teliniemi</strong>, de su hogar y de su manera de ser, y asegur&oacute; que no hab&iacute;a participado en el asesinato de <strong>Kurkela</strong>. Pidi&oacute; al capit&aacute;n que hiciera lo posible para que <strong>Teliniemi</strong> pudiese salir sin temor del escondite que ella conoc&iacute;a.</p>
<p>El capit&aacute;n mir&oacute; a <strong>Silja</strong> extra&ntilde;ado y con aire mucho menos cordial.</p>
<p><strong><em>-No quiero prometer nada; esto es cosa del tribunal; en todo caso precisa que primeramente salga de su madriguera, pues de lo contrario...</em></strong></p>
<p>No acab&oacute; la frase, mas <strong>Silja</strong> comprendi&oacute;. Las l&aacute;grimas afluyeron a sus ojos y suplic&oacute; al capit&aacute;n que hiciera todo lo posible por salvar a <strong>Teliniemi</strong>.</p>
<p><strong><em>-Si todo lo que me has dicho es verdad, no corre ning&uacute;n peligro. Pero no es probable que le pongan en libertad en seguida. Te enviar&eacute; a dos soldados, a quienes ense&ntilde;ar&aacute;s el escondite; lo llevar&aacute;n al pueblo y yo lo defender&eacute; ante los jueces. Es todo lo que puedo hacer.</em></strong></p>
<p>Tom&oacute; a continuaci&oacute;n sus disposiciones. Al llegar al campo de concentraci&oacute;n, llam&oacute; a un soldado y le dio unas &oacute;rdenes. Luego dijo a <strong>Kierikka</strong> que esperara. Salieron dos soldados del cuerpo de guardia; su actitud era adusta y rencorosa. El trineo volv&iacute;a a avanzar lentamente por el sendero en deshielo; los patines chirriaban sobre la arena y se deslizaban bruscamente hacia adelante al pasar por encima de un pedazo de hielo.</p>
<p><strong>Kierikka</strong> hab&iacute;a entablado conversaci&oacute;n con los soldados.</p>
<p><strong><em>-Tendr&eacute;is que limpiar esos bosques, cuando nos marchemos; deben de ocultar muchos rojos.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Ya saldr&aacute;n solos, con el tiempo</em></strong> -respondi&oacute; Kierikka.</p>
<p><strong><em>-Si, pero son bocas in&uacute;tiles.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Tambi&eacute;n se les tiene que dar de comer en la c&aacute;rcel.</em></strong></p>
<p><strong><em>-&iquest;Qui&eacute;n habla de meterlos en la c&aacute;rcel?</em></strong> -dijo el soldado.</p>
<p><strong><em>-Para que acaben por huir</em></strong> -a&ntilde;adi&oacute; su compa&ntilde;ero.</p>
<p>*</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(9) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-9-410494" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -9- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -9- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
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		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 11:19:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -8- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-8-409216</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><strong>8&ordm;. Silja se salva</strong></p>
<p>El capit&aacute;n fue a estrechar la mano de <strong>Silja</strong> y dijo a los miembros del tribunal:</p>
<p><strong><em>-Entonces, &iquest;es a esta buena gente a quien mand&aacute;is a la c&aacute;rcel? Silja nos ha dado muy buenos consejos, y si yo le hubiese hecho la misma promesa que mi compa&ntilde;ero, solo me restar&iacute;a llevarla a casa del apstor. Pero estoy comprometido. En cuanto a Fredstrom descansa atravesado por las balas entre Tampere y Vilpula... Pero de buena nos escapamos entonces; si el centinela rojo no hubiese sido un cretino, aquello habr&iacute;a terminado mal. Pero el rojo acept&oacute; un cigarrillo, y entonces Fredstrom le arrebat&oacute; el fusil y lo ensart&oacute;. Luego pusimos pies en polvorosa... Las dificultades volvieron a empezar al encontrarnos en presencia del centinela blanco, que nos tom&oacute; por una patrulla roja y quiso hacer fuego... Tuvimos que levantar las manos... Si, aquella noche Silja se port&oacute; muy bien... &iexcl;Gracias!... &iquest;Y estos hombres?... &iexcl;Toma he aqu&iacute; al due&ntilde;o de la granja!... Oiga, su mujer es bastante desagradable. A ella tendr&iacute;an que haberla tra&iacute;do aqu&iacute;, en vez de esta muchacha que merece una recompensa, y, que, desde luego, la tendr&aacute;; lo prometo.</em></strong></p>
<p>Se volvi&oacute; a examinar el asunto, y <strong>Silja</strong> habl&oacute; mucho m&aacute;s que antes. Cont&oacute; con todo detalle lo que hab&iacute;a pasado y despu&eacute;s todo lo que sab&iacute;a de sus amos, que se hab&iacute;an mantenido apartados de la revuelta; era verdad que hab&iacute;an enviado un cerdo a los rojos, pero estos lo hab&iacute;an pagado. Despu&eacute;s expuso todo lo que hab&iacute;a visto y o&iacute;do en casa de <strong>Rinne</strong> y al regresar a <strong>Kierikka</strong>. Dijo tambi&eacute;n lo que pensaba de <strong>Teliniemi</strong> y record&oacute; para s&iacute; la escena de la granja. Palideci&oacute; un poco, lo que incit&oacute; a <strong>Santala</strong> a decir <strong><em>'&iexcl;He he!'</em></strong>. Pero recobr&aacute;ndose continu&oacute; el relato como si acumulara acusacionres sobre la cabeza de <strong>Santala</strong>.</p>
<p><strong><em>-&iquest;Qui&eacute;n es ese individuo? -</em></strong>pregunt&oacute; el capit&aacute;n con un tono de voz despreciativo.</p>
<p>El comandante le dijo lo que sab&iacute;a de <strong>Santala</strong>, y el capit&aacute;n a&ntilde;adi&oacute;:</p>
<p><strong><em>-Vu&eacute;lvase a casa, Santala, y no deje su esti&eacute;rcol. Y no vuelva si no le llaman... Ese Teliniemi parece un buen hombre... &iquest;D&oacute;nde est&aacute;?</em></strong></p>
<p>Unos cre&iacute;an que hab&iacute;a huido. <strong>Silja</strong> guard&oacute; silencio; pero cuendo todo hubo terminado (<strong>Kierikka</strong> fue condenado a pagar a la caja de los guardias c&iacute;vicos el importe de su cerdo), pidi&oacute; permiso para hablar a solas con el capit&aacute;n.</p>
<p><strong><em>-Perfectamente. Salgamos y hablaremos por el camino.</em></strong></p>
<p>*</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(8) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-8-409216" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -8- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -8- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
				<category>relato</category>
				<category>sillampää</category>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 20:22:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -7- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-7-394320</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>7&ordm;. <strong>Aparece en capit&aacute;n</strong></p>
<p>El grupo iba a salir a la carretera cuando le sali&oacute; al paso un hombre que llevaba gafas y vest&iacute;a una pelliza de color azul claro y una gorra de piel de cordero. El oficial lanz&oacute; una mirada a los que un soldado parec&iacute;a conducir a la c&aacute;rcel. Se detuvo bruscamente, examin&oacute; a <strong>Silja</strong> y exclam&oacute;:</p>
<p><strong><em>-&iquest;A d&oacute;nde diablos llev&aacute;is a esta chica?</em></strong></p>
<p><strong><em>-A la c&aacute;rcel por orden del comandante, mi capit&aacute;n.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Esperadme aqu&iacute;</em></strong> -dijo el oficial, entrando r&aacute;pidamente en la casa del comandante por la puerta grande.</p>
<p>Al cabo de un instante, el comandante apareci&oacute; en el umbral con la cabeza descubierta y llam&oacute; a <strong>Silja</strong>.</p>
<p>Las caras de <strong>Santala</strong> y <strong>Kierikka</strong> se alargaron de sorpresa. <strong>Kierikka</strong> crey&oacute; reconocer a uno de los j&oacute;venes que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado <strong>Silja</strong>, recordando al mismo tiempo la acogida que les hab&iacute;a dispensado su mujer. A ver si aquello iba a traer nuevas complicaciones, lo mismo que el cerdo dado con demasiada facilidad... &iquest;Por qu&eacute; demonios hab&iacute;a dicho bromeando a los rojos?.</p>
<p><strong><em>-'Velad por mi granja ahora que os he dado un cerdo.'</em></strong></p>
<p>En cuanto a <strong>Santala</strong>, se sent&iacute;a molesto al comprobar que el oficial se interesaba tan s&oacute;lo por <strong>Silja</strong>, de quien conservaba tal vez un buen recuerdo. Y aquella muchacha pod&iacute;a contar cosas...</p>
<p><strong>Silja</strong> era la &uacute;nicca que experimentaba una alegr&iacute;a real, pues hab&iacute;a reconocido enseguida en este capitan a uno de los dos desconocidos, el que precisamente hab&iacute;a hablado menos.</p>
<p><strong><em>-Entrad por la otra puerta</em></strong> -dijo el comandante.</p>
<p>*</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(7) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-7-394320" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -7- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -7- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
				<category>relato</category>
				<category>sillampää</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-7-394320#formulario</comments>
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		<pubDate>Sat, 07 Nov 2009 12:57:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -6- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-6-392363</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>6&ordm;. <strong>El interrogatorio de Kierikka</strong></p>
<p><strong>Silja</strong> ten&iacute;a las mejillas coloradas y srdientes y su mirada brillaba con un resplandor h&uacute;medo. Las esperanzas, que no hab&iacute;an dejado de ir en aumento en ella en los &uacute;ltimos tiempos, hab&iacute;an desaparecido bruscamente con los acontecimientos. No pod&iacute;a creer que se encontrara a su amigo en aquel lugar. Todo lo que se atrev&iacute;a a esperar era que <strong>Armas</strong> no la contemplara en aquel momento, junto a aquella gente. Crey&oacute; ver al fondo su hermosa cabeza y una mano levantada para saludarla; su amigo habr&iacute;a querido correr hacia ella para llev&aacute;rsela a otra parte, hacia un nuevo verano, lejos de aquellos hombres y lejos de senderos, caminos, carreteras... por donde iban carros llenos de cad&aacute;veres. No pensaba en los j&oacute;venes a quienes hab&iacute;a guiado cierta noche, y era curioso, pues todas esas aventuras se hab&iacute;an inciado entonces. Era debido a que en torno a aquel suceso el ambiente era diferente; la joven hab&iacute;a sentido unos efluvios primaverales cuando el soldado la hab&iacute;a besado en el umbral del henil. No, no era posible evocar aqu&iacute; aquel recuerdo.</p>
<p>Con todo, <strong>Silja</strong> encontr&oacute; a uno de los j&oacute;venes.</p>
<p>El comandante, que era uno de los peces gordos de la comarca, no consigui&oacute; poner en claro lo que se achacaba a <strong>Kierikka</strong> y a su sirvienta. Carec&iacute;a de tiempo para proceder a una investigaci&oacute;n minuciosa. Estaba seguro de la inocencia de <strong>Kierikka</strong>; un viejo campesino como &eacute;l no era posible que hubiese mantenido relaciones con los rojos que merecireran un arresto. El comandante reprendi&oacute; con viveza a Santala, al hablar este del cerdo enviado por <strong>Kierikka</strong> al<strong> Estado Mayor</strong> rojo.</p>
<p><strong><em>-Tu tambi&eacute;n has dado un toro; pero t&uacute; pod&iacute;as hacerlo, por lo visto</em></strong> -replic&oacute; <strong>Kierikka</strong>.</p>
<p><strong><em>-Si, pero yo tuve que ceder ante las bayonetas.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Lo mismo da.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Kierikka puede regresar a su casa; llevad a la muchacha al cuerpo de guardia</em></strong> -orden&oacute; en comandante a un soldado.</p>
<p><strong><em>-Yo me encargo de llevarla</em></strong> -dijo Santala.</p>
<p><strong><em>-&iexcl;C&aacute;llese usted!</em></strong> -grit&oacute; el comandante.</p>
<p>*</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(6) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-6-392363" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -6- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -6- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
				<category>relato</category>
				<category>sillampää</category>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 14:53:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -5- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-5-389595</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>5&ordm;. <strong>Dejando un rastro de sangre</strong></p>
<p>Los trineos pasaron por delante de la c&aacute;rcel; en la parte de atr&aacute;s exist&iacute;a un bosquecillo, donde se fusilaba a los condenados por la noche y aun en pleno d&iacute;a. M&aacute;s all&aacute; vieron a un campesino que iba con una carreta de ramas de abeto. Como el sendero se encontraba en pleno deshielo, los trineos no pudieron adelantarle. No llevaba unicamente ramas de abeto: el carro iba dejando un rastro de sangre. Al percibirla, <strong>Silja</strong> se dio cuenta de todo, pues hab&iacute;a visto salir el carro del bosquecillo detr&aacute;s de la c&aacute;rcel. Se neg&oacute;, no obstante, a aceptar en su conciencia lo que ve&iacute;an sus ojos. Por entre las ramas crey&oacute; percibir un vestido de mujer... El carretero era un pobre arrendatario llamado <strong>Taavetti</strong>, trabajador y sobrio a quien quer&iacute;an todos los propietarios porque no se met&iacute;a en pol&iacute;tica.</p>
<p>Silja no pudo continuar por m&aacute;s tiempo en su estado de semiinconsciencia. <strong>Santala</strong>, que hab&iacute;a bajado del trineo y marchaba al lado del carretero, explicaba en voz alta el contenido de la carga, seg&uacute;n lo que le hab&iacute;a contado <strong>Taavetti</strong>.</p>
<p><strong><em>-&iexcl;Ven a ver a tu antigua amiga, Silja! La Rinne se halla camino del eden. Y este, &iquest;qui&eacute;n es Taavetti?</em></strong></p>
<p><strong><em>-Kivilahde</em></strong> -respondi&oacute; este.</p>
<p><strong><em>-&iexcl;Toma! Ese zorro ya no volver&aacute; a robarme mis bueyes.</em></strong></p>
<p>Kierikka se sinti&oacute; mal pero guard&oacute; silencio, limit&aacute;ndose a toser un poco. Los soldados parec&iacute;an tambi&eacute;n incomodados y pegaban a los caballos.</p>
<p>En casa del comandante hab&iacute;a mucha gente haciendo cola en el vest&iacute;bulo. Las caras reflejaban inquietud y cada uno juzgaba su caso muy importante y urgente. Los asuntos que les llevaban all&iacute; eran de lo m&aacute;s variado: un propietario acud&iacute;a para defender a su aparcero; una mujer preguntaba si se hab&iacute;a encontrado un bulto de ropa que los rojos le hab&iacute;an quitado... Junto a la puerta hab&iacute;a un soldado con su fusil y una granada colgando de un cintur&oacute;n; hab&iacute;a combatido con los blancos y regresaba satisfecho a su casa. Sus conocidos le hablaban con una respetuosa admiraci&oacute;n.</p>
<p>Kierikka entr&oacute; con su sirvienta y Santala, y se sinti&oacute; molesto y no pudo contenerse cuando un vecino le pregunt&oacute; a qu&eacute; iba all&iacute;.</p>
<p><strong><em>-No s&eacute; nada; se trata de un l&iacute;o de este maldito Santala.</em></strong></p>
<p>*</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(5) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-5-389595" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -5- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -5- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
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		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2009 13:06:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -4- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-4-385707</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>4&ordm;. <strong>Camino del Cuartel</strong></p>
<p><strong><em>-&iexcl;Ah, Silja! Ven con nosotros al pueblo para que hablemos un poco de tus amigos</em></strong> -vocifer&oacute; <strong>Santala</strong> con voz chillona.</p>
<p><strong><em>-No hay inconveniente, si mi ama lo permite. Tengo conocidos entre los blancos.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Nada de bromas, bien sabes quienes son tus amigos, pues los has llevado a casa de Rinne.</em></strong></p>
<p>Los soldados acabaron por cansarse de aquella guerra verbal. Se hab&iacute;an dado cuenta de que en el celo de <strong>Santala</strong> hab&iacute;a algo equ&iacute;voco, y que el asunto no se presentaba nada claro. As&iacute;, pues, ordenaron a <strong>Silja</strong> y a <strong>Kierikka</strong> que los siguieran. El &uacute;ltimo enganch&oacute; su caballo, y la moza y un soldado se sentaron a su lado en el trineo. <strong>Santala</strong> guiaba el suyo, en el que subi&oacute; el otro soldado.</p>
<p><strong><em>-Si te encontraras con los dos se&ntilde;ores que acompa&ntilde;aste, &iexcl;valiente chasco que se llevar&iacute;a Santala</em></strong>! -grit&oacute; el ama mientras el veh&iacute;culo se alejaba.</p>
<p>-&iexcl;<strong><em>C&aacute;llese</em></strong>! -dijo uno de los soldados a la mujer, quien se apresur&oacute; a entrar en su casa.</p>
<p>Por el camino, el soldado que iba junto a &eacute;l le habl&oacute; a <strong>Kierikka</strong> de la siguiente manera:</p>
<p><strong><em>-&iquest;Sabe en donde se encuentra ese Teliniemi?</em></strong></p>
<p>Era algo raro escuchar a un soldado llegado de lugares tan lejanos informarse de aquella manera de un aparcero pobre al que jam&aacute;s hab&iacute;a visto.</p>
<p><strong><em>-No s&eacute; nada; se habr&aacute; marchado con los otros.</em></strong></p>
<p>Luc&iacute;a un sol espl&eacute;ndido; el d&iacute;a era hermoso y c&aacute;lido. La nieve se derret&iacute;a con gran facilidad. Seg&uacute;n avanzaban el sendero se hallaba en peor estado. No tardaron en ver unas carretas. A cada rato se cruzaban con patrullas de soldados y guardias blancos, a los que <strong>Santala</strong> preguntaba:</p>
<p><strong><em>-&iquest;Hab&eacute;is descubierto rojos? Nosotros los hemos encontrado de color de rosa.</em></strong></p>
<p>*</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(4) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-4-385707" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -4- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -4- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
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		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
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		<guid>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-4-385707</guid>
		<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 16:19:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -3- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-3-383566</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>3&ordm;. <strong>El turbio Santanla</strong></p>
<p><strong>Santala</strong> deb&iacute;a de haber tenido relaciones &iacute;ntimas con <strong>Kurkela</strong>, pues trabajaba con ahinco por poner en claro su asesinato. Hab&iacute;a o&iacute;do decir que era probable que <strong>Silja</strong> acompa&ntilde;ara a los asesinos, habladur&iacute;a tanto m&aacute;s tonta cuando todo el mundo sab&iacute;a que quien los acompa&ntilde;&oacute; fue <strong>Teliniemi</strong>, y este, siendo del pa&iacute;s, no necesitaba gu&iacute;as. <strong>Santala</strong> lleg&oacute; a <strong>Kierikka</strong> reclamando a <strong>Silja</strong> con una voz de mando que hab&iacute;a adoptado por esos d&iacute;as.</p>
<p><strong><em>-&iquest;Qu&eacute; quieres de ella?</em></strong> -pregunt&oacute; el due&ntilde;o de <strong>Kierikka</strong>.</p>
<p><strong><em>-Quisiera saber por qu&eacute; ha acompa&ntilde;ado a los asesinos de Kurkela</em></strong> -dijo <strong>Santala</strong>.</p>
<p><strong><em>-No es cierto que les haya acompa&ntilde;ado</em></strong> -contest&oacute; bruscamente el de <strong>Kierikka</strong>, el cual, aunque no era rico, pertenec&iacute;a a una familia respetable y se acordaba de ello y parec&iacute;a manifestarlo en la voz cuando se dirig&iacute;a a <strong>Santala</strong>.</p>
<p><strong><em>-Se sabe lo que se sabe</em></strong> -habl&oacute; Santala con gesto suficiente y levantando los ojos-.<strong><em> Estaba en casa de Rennie aquella noche.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Es verdad y estuvo a punto de ser encerrada por haber acompa&ntilde;ado a dos soldados blancos.</em></strong></p>
<p><strong><em>-Quer&iacute;a llevarlos a casa de Rennie para que los asesinaran. &iquest;Crees que no se sabe a d&oacute;nde les dijiste t&uacute; que les llevaran? Y diste adem&aacute;s una vaca al Estado Mayor para que protegieran tu granja..., no, un cerdo.</em></strong></p>
<p>Kierikka hizo entonces groseras alusiones al pasado de Santala, y su mujer continu&oacute; en el mismo tono, dirigi&eacute;ndose a los soldados.</p>
<p><strong><em>-Os dar&iacute;a verg&uuml;enza ir con este individuo si supier&aacute;is qui&eacute;n es; pero, claro, como no sois de aqu&iacute;... Son cosas demasiado turbias para ensuciarme la boca cont&aacute;ndolas... Demasiado conocemos todos a este tunante...</em></strong></p>
<p><strong><em>-Ciera el pico, arp&iacute;a, pues de lo contrario te meto una bala en la cabeza</em></strong> -grit&oacute; <strong>Santala</strong> un tanto desconcertado.</p>
<p><strong><em>-No de tu fusil en todo caso</em></strong> -se le enfrent&oacute; la mujer, que se puso a enumerar todas las maldades de <strong>Santala</strong>.</p>
<p>Pero la llegada de <strong>Silja</strong> cort&oacute; en seco aquel torrente de palabras.</p>
<p>*</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(3) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-3-383566" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -3- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -3- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
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		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
				<category>relato</category>
				<category>sillampää</category>
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		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 16:09:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -2- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-2-382097</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>2&ordm;. <strong>Con brazalete y fusil</strong></p>
<p>M&aacute;s tarde <strong>Silja</strong> tuvo una aventura que le record&oacute; algo aquella otra de hac&iacute;a siete semanas, cuando gui&oacute; a dos desconocidos. El pueblo no permaneci&oacute; por mucho tiempo en aquel estado angustioso de paz durante el cual no se oyeron disparos ni visto fusiles. Las avanzadas blancas llegaron pronto al hogar de <strong>Rinnie</strong>, donde acudieron sin tardanza los propietarios m&aacute;s importantes, para explicar la situaci&oacute;n en la que se hallaban y quejarse de las requisas rojas y de paso delatar a los l&iacute;deres de la comarca, se&ntilde;alar sus domicilios y, si lo sab&iacute;an, apuntar con el dedo el sitio donde se ocultaban. Sin embargo los soldados no prestaban atenci&oacute;n a las quejas solo quer&iacute;an saber de los asesinatos cometidos por los rojos. Si se les se&ntilde;alaba a una mujer como peligrosa agitadora, acud&iacute;an los soldados a buscarla. La esposa de <strong>Rennie</strong>, que huy&oacute; con su hombre, fue detenida cuando volvi&oacute; a su casa.</p>
<p>En cuanto se coment&oacute; la muerte de <strong>Kurkela</strong>, alguien declar&oacute; que <strong>Teliniemi</strong> hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a los asesinos. Tambi&eacute;n hablaban de una tal <strong>Silja</strong>, que era una criada en <strong>Kierikka</strong>, como probable gu&iacute;a, pues hab&iacute;a pasado la noche en el <strong>Estado Mayor</strong>, de donde sali&oacute; por la ma&ntilde;ana temprano con un rojo notable. De modo que, inmediatamente, se llev&oacute; a cabo un registro en la casa de <strong>Teliniemi</strong>, y esos mismos se fueron luego a <strong>Kierikka</strong>, donde ya habia algunos blancos.</p>
<p>Muchos campesinos que durante la revuelta obrera hab&iacute;an estado pac&iacute;ficos e incluso hab&iacute;an invitado a los jefes rojos, se transformaron, de improviso, en fervorosos y decididos 'saneadores' de la tierra.</p>
<p>Provistos de un brazalete y con fusil al hombro, iban en grupos de dos o tres, o en compa&ntilde;&iacute;a de los soldados, para inspeccionar las aparcer&iacute;as y las granjas. As&iacute; fue como <strong>Santala</strong>, el propietario de la granja hacia donde se hab&iacute;a dirigido <strong>Silja</strong> y <strong>Manta</strong> cuando partieron de <strong>Siiveri</strong>, se ocup&oacute; con ardor de limpiar la vecindad, pese a sus turbios antecedentes judiciales, con dos soldados de cara cetrina.</p>
<p>_____</p>
<p>Tomado de la novela de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong><em>'Silja'</em></strong>)</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</p>
<p>(2) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-2-382097" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -2- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -2- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
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		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
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		<guid>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-2-382097</guid>
		<pubDate>Sun, 01 Nov 2009 16:24:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -1- (*)</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-1-380940</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>: <strong><em>Un corte limpio en la yugular</em></strong> -1- (*)</p>
<p>1&ordm;. <strong>Teliniemi</strong> (1)</p>
<p>Al atardecer de un d&iacute;a, cuando no hac&iacute;a mucho que un grupo de rojos hab&iacute;a pasado por la granja a pedir un caballo, esa misma tarde que <strong>Kierika</strong> sac&oacute; la conclusi&oacute;n de que los asuntos no iban bien para los rebeldes, <strong>Silja</strong> se hallaba en un prado que estaba al norte de la granja. Movida por el instinto se fue por el camino adelante. Y al poco oy&oacute; unos pasos y a continuaci&oacute;n vio a un hombre en el recodo de la carretera. La chica se detuvo para despu&eacute;s reanundar su camino algunos metros.</p>
<p><strong><em>-&iquest;Eres Silja?</em></strong> -pregunt&oacute; una voz que le pareci&oacute; conocida. Un hombre se acercaba hacia ella deprisa y acezando.</p>
<p><strong><em>-El frente se ha roto... Los rojos huyen... Los blancos no dan cuartel. No puedo marcharme, porque todo anda mal en mi casa... Cuando pasen los primeros momentos podr&eacute;, espero, salvar mi vida... Necesito mientras tanto ocultarme por un tiempo cerca de mi casa... Si me encuentran estoy perdido, pues yo fui quien acompa&ntilde;&oacute; a los que mataron a Kurkela. Yo no intervine en ello, tu eres testigo... pues me viste volver... Escucha, Silja, voy a esconderme en el henil de Kierikka... avisa a mi mujer que me lleve a escondidas pan y leche... &iquest;Lo har&aacute;s?... Si salgo vivo de aqu&iacute; me acordar&eacute; de ti toda mi vida. Ahora, vete. Podr&aacute;n notar tu ausencia...</em></strong></p>
<p>Muy asustado <strong>Teliniemi</strong>, antes tan jovial, se fue mirando a todas partes.</p>
<p>Despu&eacute;s de aquella noche en la cual los rojos huyeron, pas&oacute; todo un d&iacute;a en que no hubo en el pueblo ni rojos ni blancos. Y los habitantes del pueblo tuvieron m&aacute;s miedo. Nadie osaba salir de casa. Aunque se vio a la viuda de <strong>Kurkela</strong> ir en un veh&iacute;culo a la aldea, vestida de negro, toda de negro, y con una mirada de odio contenido en el rostro. 'Deseo ver a los blancos inmediatamente para narrarles el asesinato y todas las tropel&iacute;as de los rojos'. El ama de <strong>Kierikka</strong> la vio pasar y experiment&oacute; una vaga sensaci&oacute;n repulsiva por aquella hembra que parec&iacute;a de otra clase que ella.</p>
<p><strong>Silja</strong> observ&oacute; tambi&eacute;n el paso de la propietaria de <strong>Kurkela</strong>; y sin decir nada a nadie fue a llevar el recado a la mujer de <strong>Teliniemi</strong>. En la caba&ntilde;a estaba todo muy mal, tal y como hab&iacute;a dicho el marido. <strong>Emma</strong> se encontraba en visperas de parir y uno de sus v&aacute;stagos ten&iacute;a tos ferina; dio las gracias a <strong>Silja</strong> por el favor que le hab&iacute;a hecho.</p>
<p>____________</p>
<p>(*) El t&iacute;tulo es nuestro</p>
<p>(1) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</p>
<p>----------------------</p>
<p>(Tomado de la novela <strong><em>'Silja'</em></strong> de <strong>Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;</strong>, <strong>Premio Nobel de Finlandia</strong>)&nbsp;</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-1-380940" title="Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -1- (*)">Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -1- (*)</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura finlandesa</category>
				<category>novela</category>
				<category>relato</category>
				<category>sillampää</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-1-380940#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/frans-eemil-sillampaa-corte-limpio-yugular-1-380940</guid>
		<pubDate>Sat, 31 Oct 2009 20:47:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Francisco Arteaga: En Totogalpa</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/francisco-arteaga-totogalpa-378237</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Francisco Arteaga: En Totogalpa</p>
<p>*</p>
<p><strong>Cuando cae la noche en Totogalpa</strong></p>
<p><strong>parece que se despide el &uacute;ltimo tornasol</strong></p>
<p><strong>y los grillos</strong></p>
<p><strong>anuncian la noche.</strong></p>
<p><strong>Sentada, taciturna</strong></p>
<p><strong>la Juana comienza su descanso.</strong></p>
<p><strong>Cuando cae la noche</strong></p>
<p><strong>los p&aacute;jaros buscan sus nidos,</strong></p>
<p><strong>las nubes despejan el cielo</strong></p>
<p><strong>y dejan que las estrellas brillen.</strong></p>
<p><strong>Cuando cae la noche</strong></p>
<p><strong>la luz artificial alumbra la calle</strong></p>
<p><strong>y en las monta&ntilde;as oscuras parece que descansa el viento.</strong></p>
<p><strong>Cuando cae la noche</strong></p>
<p><strong>mis ojos empiezan a dormir.</strong></p>
<p>/</p>
<p>Taller de Poes&iacute;a de Ocotal</p>
<p>/</p>
<p>Poes&iacute;a Libre. Revista de Poes&iacute;a. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua) A&ntilde;os IV. N&uacute;mero 10, enero de 1984.</p>
<p>Responsable: Julio Valle-Castillo</p>
<p>Consejo Editorial:</p>
<p>Carlos Calero (Monimb&oacute;); Juan Ram&oacute;n Falc&oacute;n (Condega); Marvin R&iacute;os (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Mart&iacute;nez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ej&eacute;rcito Popular Sandinista)</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/francisco-arteaga-totogalpa-378237" title="Francisco Arteaga: En Totogalpa">Francisco Arteaga: En Totogalpa</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura latinoamericana</category>
				<category>literatura popular</category>
				<category>nicaragua</category>
				<category>poesía</category>
				<category>revolución sandinista</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/francisco-arteaga-totogalpa-378237#formulario</comments>
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		<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 12:02:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Edgar Lee Masters: Hare Drummer</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/edgar-lee-masters-hare-drummer-376546</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Edgar Lee Masters: HARE DRUMMER</p>
<p>*</p>
<p>&iquest;Van todav&iacute;a los muchachos y las muchachas donde <strong>Siever</strong></p>
<p>a beber sidra, a la salida de la escuela, a fines de septiembre?</p>
<p>&iquest;O a recoger avellanas entre los matorrales</p>
<p>en la finca de <strong>Aaron Hatfield</strong> cuando empiezan las heladas?</p>
<p>Muchas veces con las muchachas llenas de risas y los muchachos</p>
<p>yo jugaba en el camino y en las colinas</p>
<p>cuando el sol declinaba y el aire era fresco</p>
<p>par&aacute;ndonos para apalear los nogales</p>
<p>que se alzaban sin hojas contra el oeste en llamas.</p>
<p>Ahora, el olor del humo del oto&ntilde;o,</p>
<p>y las bellotas que caen,</p>
<p>y los ecos en los valles,</p>
<p>me traen sue&ntilde;os de vida, revolotean en torno m&iacute;o,</p>
<p>me preguntan:</p>
<p>&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n tus camaradas que re&iacute;an?</p>
<p>&iquest;Cu&aacute;ntos est&aacute;n conmigo, cu&aacute;ntos</p>
<p>en las huertas de antes en el camino de la finca de <strong>Siever</strong></p>
<p>y en los bosques a la orilla</p>
<p>del agua mansa?</p>
<p>/</p>
<p>Traducci&oacute;n de <strong>Jos&eacute; Coronel Urtecho</strong> y <strong>Ernesto Cardenal</strong></p>
<p>&#12288;</p>
<p>(De 'Poes&iacute;a Libre. A&ntilde;o IV, n&ordm; 10, enero de 1984. Revista de Poes&iacute;a. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua)</p>
<p>Responsable: Julio Valle-Castillo</p>
<p>Consejo Editorial:</p>
<p>Carlos Calero (Monimb&oacute;); Juan Ram&oacute;n Falc&oacute;n (Condega); Marvin R&iacute;os (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Mart&iacute;nez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ej&eacute;rcito Popular Sandinista)</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/edgar-lee-masters-hare-drummer-376546" title="Edgar Lee Masters: Hare Drummer">Edgar Lee Masters: Hare Drummer</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>adgar lee masters</category>
				<category>literatura yanqui</category>
				<category>poesía</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/edgar-lee-masters-hare-drummer-376546#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/edgar-lee-masters-hare-drummer-376546</guid>
		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 15:26:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Jagua Nana y El fuego de los orígenes</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/jagua-nana-fuego-origenes-370524</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Ya sabemos que la realidad es cambiante. As&iacute;, lo que en un tiempo fue vanguardia del progreso y de la civilizaci&oacute;n mundiales, anta&ntilde;o, allende el tiempo, allende los tiempos, m&aacute;s tarde la encontramos en la <strong>Historia</strong> como el culo, valga la palabra, del mundo mundial.</p>
<p>De <strong>&Aacute;frica</strong> sabemos que fue, anta&ntilde;o, allende el tiempo, allende los tiempos cuna de la <strong>Humanidad</strong>. Mas luego, por muy diversas causas, como la trata de esclavos, por ejemplo, ha venido a resultar emporio de hambrunas, cobijo de desplazamientos, hogar de exiliados, terreno de emigraciones, huidos en masa, dictaduras militares, matanzas, guerras &eacute;tnicas y otras desgracias.</p>
<p>Para entender a nuestra madre <strong>&Aacute;frica</strong> nos metimos, hace a&ntilde;os, en historias, poes&iacute;as, novelas, ensayos...</p>
<p>De entre la literatura que lleg&oacute; hasta nuestras manos destacamos aqu&iacute;, hoy, dos novelas: a) <strong><em>El Fuego de los or&iacute;genes</em></strong> de <strong>Emmanuel Dongala</strong> o Dongola; y <strong><em>Jagua Nana</em></strong> de <strong>Cyprian Ekwensi</strong>. Congol&eacute;s y nigeriano. Respectivamente.</p>
<p>De hechuras muy distintas, ambas nos pueden acercar, m&iacute;nimamente, aunque solo sea, a esa realidad, que se define como cambiante, de <strong>&Aacute;frica</strong> negra.</p>
<p>El escritor congol&eacute;s, <strong>Emmanuel Dongala</strong>, ha querido dejarnos toda la marcha de la <strong>Historia</strong>, de la <strong>Historia de &Aacute;frica</strong>, desde la irrupci&oacute;n del colonialismo hasta nuestros d&iacute;a, en un relato casi &eacute;pico cuyo personaje es <strong>Mankunku</strong>, nacido en una aldea, personaje&nbsp;que se va agrandando con el paso de los invasores.</p>
<p>En realidad es el despuntar o despertar de todo un pueblo africano que con las armas proporcionadas por la civilizaci&oacute;n blanca unidas a las que ya pose&iacute;a la cultura aut&oacute;ctona camina hacia la independencia.</p>
<p>La otra novela es un relato urbano. De <strong>Lagos</strong>. Capital de <strong>Nigeria</strong>. Narra la vida de <strong>Jagua Nana</strong>: una prostituta, una ramera, una puta. Y nos muestra un local nocturno: <strong>El Tropicana</strong>. Junto a esta dama est&aacute;n chulos, vividores. J&oacute;venes ambiciosos, otras zorras, pol&iacute;ticos corruptos... Y barrios miserables y barrios elegantes de la gran ciudad que es <strong>Lagos</strong>.</p>
<p>Tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, el comercio, el <strong>&Aacute;frica</strong> tradicional, tribal, agr&iacute;cola. Sus jefes o caciques.</p>
<p>Pero sobre todo es la urbe la que sobresale. El lugar donde hoy se debate el futuro de <strong>&Aacute;frica</strong>. Sin lugar a dudas.</p>
<p>Con estas dos obras podemos darnos cuenta de la inmensidad de un continente. De sus problemas, de sus conflictos.</p>
<p>Pero no debemos quedarnos ah&iacute;, en eso solo. Porque esas obras fueron escritas ya hace a&ntilde;os. Y, como dec&iacute;amos al principio, la realidad, la vida, cambia. Es muy probable que la sociedad haya cambiado lo mismo que la mentalidad de sus habitantes. El paso de los tiempos, de la <strong>Historia</strong>, enfrenta al hombre con nuevos retos. Y los africanos no son inmunes a esa variaci&oacute;n del entorno.</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/jagua-nana-fuego-origenes-370524" title="Jagua Nana y El fuego de los orígenes">Jagua Nana y El fuego de los orígenes</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>dongala</category>
				<category>ekwensi</category>
				<category>historia</category>
				<category>historia de áfrica</category>
				<category>literatura africana</category>
				<category>novela</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/jagua-nana-fuego-origenes-370524#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/jagua-nana-fuego-origenes-370524</guid>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 15:36:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>27 de Septiembre de 1975 y la solidaridad portuguesa</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/27-septiembre-1975-solidaridad-portuguesa-346284</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><strong>
<p>El 27 de septiembre se cumplen 34 a&ntilde;os de los &uacute;ltimos asesinatos del franquismo. Fue de madrugada. Ante pelotones de ejecuci&oacute;n compuestos por guardias civiles y polic&iacute;as voluntarios murieron asesinados 5 j&oacute;venes militantes antifascistas.</p>
</strong></p>
<p>En <strong>Hoyo de Manzanares (Madrid</strong>), los militantes del <strong>PCE (m-l)</strong> y del <strong>FRAP</strong>: <strong>Xos&eacute; Humberto Baena</strong>, <strong>Jos&eacute; Lu&iacute;s S&aacute;nchez-Bravo</strong> y <strong>Ram&oacute;n Garc&iacute;a Sanz</strong>. En <strong>Cerdanyola del Vall&egrave;s (Barcelona)</strong>, el militante de <strong>ETA</strong>: <strong>Juan Paredes "Txiki</strong>". Y en el <strong>Penal de Villal&oacute;n (Burgos</strong>), el tambi&eacute;n militante de <strong>ETA</strong>: <strong>&Aacute;ngel Otaegui</strong>.</p>
<p><strong>
<p>Como se ve, tres de ellos eran del FRAP. Organizaci&oacute;n que tuvo pocos a&ntilde;os de vida. Pero intensa. Por lo que su ejemplo ha permanecido. Y hoy es el d&iacute;a que numerosos j&oacute;venes, de entre los m&aacute;s avanzados, aunque pocos a&uacute;n, se sienten atraidos por su estela revolucionaria.</p>
<p>El FRAP cuyas siglas responden a Frente Revolucionario Antifascista y Patriota fue un intento de unir a las fuerzas verdaderamente antifranquistas en pos de una rep&uacute;blica popular y federativa. Un frente unido sin concesiones al franquismo. Por eso, los que llevaban haciendole la cama a esta monarqu&iacute;a, heredera del franquismo, PCE, PSOE y varios franquistas variopintos, no pod&iacute;an consentir que la ruptura democr&aacute;tica que propon&iacute;a el FRAP prosperase. Odiaban su pol&iacute;tica porque les estropeaba sus largas y laboriosas maniobras antipopulares. Esta animadversi&oacute;n, este odio, se puede constatar en dos&nbsp;hechos, ciertos: el t&iacute;tular de la revista muy le&iacute;da, entonces, 'Cambio 16' que rezaba, '&iexcl;Guerra al FRAP!' y que los &oacute;rganos dirigentes del PCE dieron &oacute;rdenes a sus abogados militantes para que no defendieran, ante los tribunales franquistas, a los detenidos del FRAP. Esto ha quedado ya en los anales de la infamia para brillo y honra de, por ejemplo, Carrillo (Santiago Carrillo Solares) y sus seguidores.</p>
<p>Pero ante las condenas a muerte de estos 5 h&eacute;roes los revolucionarios y pueblos del mundo, y de dentro de Espa&ntilde;a, respondieron con numerosas protestas.</p>
<p>Recordamos aquella noche, v&iacute;spera de los asesinatos del 27 de septiembre, como el pueblo portugu&eacute;s se solidariz&oacute; y en Lisboa se acercaron manifestantes a la embajada franquista y la asaltaron indignados con la dictadura del fel&oacute;n del Pardo. Poco despu&eacute;s lleg&oacute; la polic&iacute;a portuguesa y el mundo entero se sorprendi&oacute; gratamente (los asaltadores m&aacute;s) cuando los polic&iacute;as se quedaron con los brazos cruzados sin intervenir. Mandaba esas tropas Otelo Saraiva del Carvalo que, luego, el poder capitalista lo premiar&iacute;a encarcel&aacute;ndolo por sus simpat&iacute;as hacia los revolucionarios.</p>
<p>Otelo, un jefe de la Revoluci&oacute;n de los Claveles, y su pueblo, quedar&aacute;n prendidos en la memoria del pueblo espa&ntilde;ol. Nunca olvidaremos la solidaridad y fraternidad del pueblo hermano de Portugal. Y acord&aacute;ndonos de esa revoluci&oacute;n, de sus otelos y de los 5 asesinados el 27 de septiembre de 1975 cantaremos el <em>'Grandola vila morena'</em> sin olvidarnos de su cantante Jos&eacute; Afonso:</p>
<p><em>'Grandola, vila morena / terra da fraternidade / povo e quem mais ordena / dentro de ti o cidade. /Dentro de ti o cidade / povo e quem mais ordena / terra da fraternidade / Grandola, vila morena. / Em cada esquina un amigo em cada rosto igualdade / Grandola, vila morena / terra da fraternidade.</em></p>
<p><em>Grandola, vila morena / em cada rosto igualdade / povo e quem mais ordena dentro de ti o cidade. / A sombra duma azinheira / que ja nao sabia a idade juei ter por companheira / Grandola, vila morena / Grandola a tua vontade juei ter por companheira / a sombra duma azinheira / que ja nao sabia a idade'.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
</strong></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/27-septiembre-1975-solidaridad-portuguesa-346284" title="27 de Septiembre de 1975 y la solidaridad portuguesa">27 de Septiembre de 1975 y la solidaridad portuguesa</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>antifascismo</category>
				<category>historia de españa</category>
				<category>historia de portugal</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/27-septiembre-1975-solidaridad-portuguesa-346284#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/27-septiembre-1975-solidaridad-portuguesa-346284</guid>
		<pubDate>Fri, 25 Sep 2009 22:22:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Iswe Letu: Zamora, el crimen de nunca acabar</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/iswe-letu-zamora-crimen-nunca-acabar-311864</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Tu, viajero, persona de tu tiempo, turista o curioso, si por casualidad pasas alguna vez por <strong>Zamora</strong>, despu&eacute;s de visitar los lugares rese&ntilde;ados en las gu&iacute;as del ocio, lugares que son numerosos y dignos de ver, acu&eacute;rdate por un instante de las victimas del franquismo. All&iacute;, en esa tierra que no fue frente de guerra -guerra que sufrieron los espa&ntilde;oles de 1936 al 1939- asesinaron a much&iacute;simos republicanos.</p>
<p>La crueldad lleg&oacute; a tales estremos que, por ejemplo, mataron a la esposa del gran escritor <strong>Ram&oacute;n J. Sender</strong> por ser quien era su esposo.</p>
<p>Este 9 de julio, si, este de 2009 se record&oacute; en <strong>Villalpando</strong>, un pueblo de esta provincia zamorana, a los 26 asesinados. Dio una conferencia el historiador <strong>Junco</strong>. Abog&oacute;, a estas alturas de la historia, por la reconciliaci&oacute;n. Palabra muy bonita que no sabemos si entender&iacute;an los oyentes de <strong>Villalpando</strong>. O si le cab&iacute;a en sus cabezas. All&iacute;, en la tierra zamorana, asesinaron al maestro comunista&nbsp;<strong>Amado Hern&aacute;ndez Pascual</strong>, al que, con otros, llevaron en un cami&oacute;n prisioneros y de los que nunca m&aacute;s se supo. Era la bondad suprema, generoso, desprendido, cordial, amable y una promesa de las artes y de las letras cortada en agraz, natural de <strong>Argujillo</strong>, otro pueblo zamorano del partido judicial de <strong>Fuentesaucco</strong>. Presumiblemente no hablar&iacute;a de este maestro <strong>Mar&iacute;a Antonia Iglesias</strong> en su libro sobre maestros asesinados. Y en <strong>Argujillo</strong> estuvo escondido bajo tierra <strong>Pepe Cancio</strong>. Como un topo. Resistiendo. &iexcl;Con dos cojones!</p>
<p>De ese mismo partido judicial es el municipio de <strong>El Pi&ntilde;ero</strong> donde asesinaron a diez. Era la matem&aacute;tica fascista: 10 x 1.</p>
<p>Pero si, tu, viajero, hombre o mujer de tu tiempo, te paras un momento a recordar a estas v&iacute;ctimas del franquismo, te recomendamos pases por <strong>Moraleja del Vino</strong>, poblaci&oacute;n que est&aacute; a escasos minutos de <strong>Zamora</strong> capital. T&eacute;rmino municipal de tierras llanas donde el sol pega de lo lindo en verano, pero que se puede mitigar con un baso de buen vino. Aun quedan buenas bodegas.</p>
<p>Y si por un casual te pones a hablar con alg&uacute;n vecino de la represi&oacute;n nazi-fascista y mencionas, por ejemplo, el <strong>Holocausto</strong> perpetrado en <strong>Alemania</strong> es muy probable que te contesten:</p>
<p><strong><em>-&iquest;Holocausto?... Holocausto en Moraleja.</em></strong></p>
<p>Te quedar&aacute;s sorprendido por la respuesta, pero si ahondas y te das, por ejemplo, con alguien, uno cualquiera, al que le hayan contado algo o &eacute;l mismo haya pasado miedo o su familia y te quiera revelar lo que sabe, toda tu sorpresa se te disipar&aacute;. No te hablar&aacute;n de hornos crematorios, sino de llamadas a altas horas de la noche, de asesinados en las tapias del cementerio, de arrastrados en coche hasta morir desollado, de testiculos cortados metidos en la boca... &iexcl;un rosario de salvajadas fascistas, falangistas o franquistas!.</p>
<p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os <strong>Moraleja del Vino</strong> ha crecido mucho. Le ha pillado de lleno el boom inmobiliario. El atractivo: estar cerca de <strong>Zamora</strong> capital. Chal&eacute;s individuales o adosados y hasta casas de varios p&igrave;sos han brotado como setas. Con todo, no ha perdido su personalidad original. Si acaso ha sido remozada la plaza con un paseo con &aacute;rboles que protegen del calor a los jubilados o al viajero que, como tu, te acoges a su sombra.</p>
<p>En la plaza se alzan el <strong>Ayuntamiento</strong>, el templo de la <strong>Iglesia Cat&oacute;lica</strong>, los bancos, las casas de los ricos y los bares m&aacute;s importantes.</p>
<p>El bar llamado <strong>Flamingo</strong> tiene un cuadro o tabla con un flamenco que sobresale cual bajorrelieve y una bandera republicana como fondo de pintura ondeando de arriba a abajo. Parece ser que un autor desconocido se la regal&oacute; a los due&ntilde;os.</p>
<p>La iglesia parroquial, cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romana (su edificio) fue construida all&aacute; por 1770&nbsp; y&nbsp;tantos. Es de piedra cuyo color es marr&oacute;n cerveza a ratos. La corona dos torres de ladrillo de un rojizo a&ntilde;ejado por el tiempo, donde han anidado las cig&uuml;e&ntilde;as. Desde all&iacute;, desde la pingorota, asoman sus garabatos picudos y machacan el ajo. A las doce, tras las campanadas, se oye el ta&ntilde;ido del &aacute;gelus. Tal vez en honor y gloria de los ca&iacute;dos por dios y por la patria (muertos del bando vencedor) en la guerra que emprendieran contra el gobierno leg&iacute;timo de la <strong>Rep&uacute;blica</strong>. Efectivamente, resalta blanquecina la lista de esos muertos en la fachada de la iglesia de un color marr&oacute;n cerveza. Una visual demostraci&oacute;n de adonde est&aacute; el amor de esta iglesia: en el bando franquista.</p>
<p>Los 36 asesinados republicanos no aparecen en este templo. Las 36 v&iacute;ctimas del franquismo de <strong>Moraleja del Vino</strong> est&aacute;n en el recuerdo de las gentes del pueblo. No las ha olvidado. Tambi&eacute;n se las recuerda a la entrada del cementerio, en una placa que las menciona como luchadoras por la democracia y la libertad.</p>
<p>Y si tu, desconocido viajero, ya que est&aacute;s ah&iacute;, sentado en el poyo de la casa que mira frente a la fachada de la iglesia color cerveza y donde resalta el marmol gris blancuzco de la plaza en memoria de los vencedores muertos, te acercas a una calle que est&aacute; en las traseras de la iglesia, la calle <strong>Flores</strong>, una calleja por donde apenas cabe a pasar un coche, podr&aacute;s hablar con <strong>Do&ntilde;a Agustina Alonso Gonz&aacute;lez</strong>, quien ha vivido con el recuerdo de dos seres queridos asesinados: su novio y su hermano. Bueno, ya no podr&aacute;s hablar con ella porque acaba de morir. Mas su historia te la puede contar cualquiera.</p>
<p>Posiblemente viajero te vayas de <strong>Moraleja del Vino</strong> con una impresi&oacute;n viv&iacute;sima de la represi&oacute;n franquista, de la actitud de la iglesia cat&oacute;lica, de la tremenda injusticia de no haber hecho un homenaje desde el estado a esas v&iacute;ctimas y por tanto te sonar&aacute; a hueco la palabra reconciliaci&oacute;n. En cambio crees haber entendido eso de:</p>
<p><strong><em>-&iquest;Holocausto?... Holocausto en Moraleja</em></strong>.</p>
<p>Si, lo habr&aacute;s entendido. Mas te puedo decir que como a todo hay quien gane, pues en otro pueblo, tambi&eacute;n cercano a <strong>Zamora</strong>, <strong>El Perdig&oacute;n</strong>, que tiene por cierto las bodegas m&aacute;s profundas que jam&aacute;s hayas visto y buen vino, claro, si preguntas por este mismo tema, puede que te respondan:</p>
<p><strong><em>-Afortunadamente, mi familia fue una de las pocas a quien no asesinaron a nadie, pero...</em></strong></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/iswe-letu-zamora-crimen-nunca-acabar-311864" title="Iswe Letu: Zamora, el crimen de nunca acabar">Iswe Letu: Zamora, el crimen de nunca acabar</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>antifascismo</category>
				<category>historia de españa</category>
				<category>represión</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/iswe-letu-zamora-crimen-nunca-acabar-311864#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/iswe-letu-zamora-crimen-nunca-acabar-311864</guid>
		<pubDate>Fri, 07 Aug 2009 12:27:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Roque Dalton: Consejo</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/roque-dalton-consejo-303608</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>CONSEJO QUE YA NO ES NECESARIO</p>
<p>EN NINGUNA PARTE DEL MUNDO</p>
<p>PERO QUE EN EL SALVADOR...</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>No olvides nunca</strong></p>
<p><strong>que los menos fascistas</strong></p>
<p><strong>de entre los fascistas</strong></p>
<p><strong>tambi&eacute;n son</strong></p>
<p><strong>fascistas.</strong></p>
<p>&nbsp;*</p>
<p>Revista 'Poes&iacute;a libre', a&ntilde;o V, n&uacute;mero 14, marzo de 1985</p>
<p>Ministerio de Cultura</p>
<p>Managua</p>
<p>Nicaragua</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/roque-dalton-consejo-303608" title="Roque Dalton: Consejo">Roque Dalton: Consejo</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>literatura antifascista</category>
				<category>literatura latinoamericana</category>
				<category>poesía</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/roque-dalton-consejo-303608#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/roque-dalton-consejo-303608</guid>
		<pubDate>Fri, 24 Jul 2009 22:31:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El final inacabado del general Pedro de La Cerda</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/final-inacabado-general-pedro-cerda-269709</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p dir="ltr">Pedro de La Cerda</p>
<p dir="ltr">Si viniendo de El Escorial, por carretera, a Las Navas del Marqu&eacute;s y en su misma entrada, en la rotonda, torc&eacute;is a izquierda (si lo hac&eacute;is desde &Aacute;vila a la derecha, claro)por un camino que conduce al Valladal podr&eacute;is contemplar los m&aacute;s hermosos paisajes.</p>
<p dir="ltr">Puede que os sorprenda, metidos en el camino, el r&oacute;tulo de una villa, 'La Cerda', apartada del camino a la derecha. Y es que su nombre llega al cerebro, claro, por si solo, sin mas, acompa&ntilde;ado de gru&ntilde;idos, hozando y revolc&aacute;ndose en la basura. Como una cerda. Aunque tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, aureolado de morcillas, chorizos, longanizas, jamones... Vamos, choca su nombre.</p>
<p dir="ltr">Como choca, reci&eacute;n llegados a &Aacute;vila, si te hablan as&iacute;, de golpe, sin m&aacute;s, de la Virgen de las Vacas. Se toma a rechifla. O se cree que es alg&uacute;n choteo irreverente hacia s&iacute;mbolos de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romana. Unir virgen, todo pureza, con ese animal que ense&ntilde;a y arrastra sus tetas con imp&uacute;dico descaro... Asociar a ese mam&iacute;fero con la inmarcesible blancura de las v&iacute;rgenes... Y no, no es eso. Que esageraci&oacute;n por nuestra parte. Ni en un caso ni en el otro. Es una imagen venerada en un barrio de &Aacute;vila, en este caso. En el otro, 'La Cerda', es el apellido de un general que vivi&oacute; por estos lares. Un militar cuya vida muestra algunos interrogantes y hasta misterios. Misterios que de desvelarse quiz&aacute;s desencantar&iacute;an. O no. Vaya usted a saber.</p>
<p dir="ltr">Don Pedro de La Cerda y L&oacute;pez Mollinedo -&iexcl;cazi na de corto!- naci&oacute; un 19 de julio de 1871 en el pueblo de San Miguel, un arrabal de Manila capital de Filipinas. Siendo bautizado, nada m&aacute;s y nada menos, por el arzobispo de la misma capital. Su padre, Manuel de La Cerda y G&oacute;mez Pedroso, nacido en La Rochele (Francia) era militar de profesi&oacute;n con grado de coronel en el arma de infanter&iacute;a y capit&aacute;n en la cabeller&iacute;a; su madre, sin embargo, Blanca L&oacute;pez y Mont&oacute;n, era madrile&ntilde;a, espa&ntilde;ola por tanto. Y del mismo centro patrio.</p>
<p dir="ltr">El &aacute;rbol geneal&oacute;gico de D. Pedro est&aacute; suficientemente documentado, detallado y pormenorizado hasta el extremo de saber la nacencia de sus abuelos tanto paternos como maternos. Pablo Herce, que ha investigado un poco a este general, dice: 'Los abuelos paternos son D. Manuel de la Cerda y Palafox y la Excma. Sra. D&ordf; Candelaria Pedroso y Fidalgo, &eacute;sta natural de Madrid. Los maternos son el Excmo. Don Gregorio L&oacute;pez-Mollinedo, de Madrid, y la Excma. D&ordf; Petra Mont&oacute;n y Lagarriga, de Valencia.'</p>
<p dir="ltr">El hecho de seguir la carrera militar de su padre es algo muy normal, m&aacute;xime cuando se es muy joven y los que deciden son los padres. Pero inluso muchos lo han hecho aun siendo mayores. Lo raro hubiera sido apartarse de esa saga familiar. A los 16 a&ntilde;os ingresa en la Academia general Militar, saliendo, al cabo de 3 a&ntilde;os, con el grado de alferez, a los 19 a&ntilde;os cumplidos; y, con ganas de emular a los guerreros de la historia en sus haza&ntilde;as b&eacute;licas, se apunta de inmediato en la Academia de Artiller&iacute;a y luego en la de Caballer&iacute;a. Asciende a teniente. Ya tiene cierto de grado de mando. A por m&aacute;s. De Filipinas a Cuba donde le suben un grado. Capit&aacute;n. &iexcl;Y por m&eacute;ritos de guerra! &iexcl;En 1895! &iexcl;El mismo a&ntilde;o en que mataron los espa&ntilde;oles a Jos&eacute; Mart&iacute; en Dos R&iacute;os! All&iacute; enferma. De Cuba no se olvid&oacute; nunca, jam&aacute;s. En un libro que escribiera m&aacute;s tarde, ya cuarent&oacute;n, junto con su esposa, hace un elogio de Jos&eacute; Mart&iacute; (*), el poeta cubano lider de la independencia, contra el que luchar&aacute;, quiz&aacute;s sin saberlo, con las armas en la mano.</p>
<p dir="ltr">No se sabe si a causa de la enfermedad o porque lo solicitara, lo cierto es que las notas que hemos le&iacute;do lo sit&uacute;an en Espa&ntilde;a desde 1897 hasta 1902 y adem&aacute;s desempe&ntilde;ando el cargo de Ayudante de Campo de su padre, para a continuaci&oacute;n serlo, en ininterrumpida ascensi&oacute;n, del Teniente General Arsenio Linares Pombo a quien dedica una obrita 'Las armas de fuego a principios del siglo XX' en agradecimiento por los conocimientos que le ha sabido transmitir. El libro tiene cuatro apartados: 1&ordm;. Armas port&aacute;tiles; 2&ordm;. Artiller&iacute;a de campa&ntilde;a; 3&ordm;. Vulnerabilidad; y 4&ordm;. Fuego en combate, m&eacute;todos y conclusi&oacute;n en la que se refiera a su estancia en Cuba. El libro una especie de frontispicio introductorio copiando un informe del Ministerio de Guerra en el que se anuncia la concesi&oacute;n de la Medalla al M&eacute;rito Militar de primera clase, con distintivo blanco y pensionada, por su obra. Por si alguno tuviera inter&eacute;s en ella decir que fue impreso en Madrid en 1904 en los 'Talleres del Dep&oacute;sito de Guerra' y alude al autor 'como Capit&aacute;n de Artiller&iacute;a y Agregado Militar a la Embajada de Espa&ntilde;a en Rusia', en palabras de Pablo Herce.</p>
<p dir="ltr">Con anterioridad, en 1903, escribi&oacute; dos obritas: a) 'La caballer&iacute;a en la batalla', consta de tres cap&iacute;tulos: 1. Principios fundamentales de combate; 2. Empleo de la caballer&iacute;a en la batall; y 3. M&eacute;todos de combator; folleto ilustrado de 15 p&aacute;ginas, compuesto en la imprenta 'El Trabajo', calle Guzman el Bueno, 10, de Madrid; b) 'Organizaci&oacute;n general de la defensa', separata de la Revista T&eacute;cnica de Infanter&iacute;a y Caballer&iacute;a que consta de dos partes nada m&aacute;s: a) Sistemas de ocupaci&oacute;n de las diversas posiciones; y b) Principios generales sobre la ocupaci&oacute;n de posiciones; su impresi&oacute;n, como en el anterios en el taller tipogr&aacute;fico 'El Trabajo', calle Guzm&aacute;n el Bueno, n&uacute;mero 10 de Madrid.</p>
<p dir="ltr">Pablo Herce en sus apuntes sobre la biografia de D. Pedro de La Cerda realizados en Madrid en octubre de 2003 y que nos ha facilitado don Paco Correal a&ntilde;ade que: 'en 1902 se traslada a Par&iacute;s como agregado al 23 Regimiento de Dragones participando en unas maniobras; que en 1903 es Ayudante de Campo del Ministro de la Guerra; que el el mismo a&ntilde;o se le nombra Agregado Militar a la Embajada de Espa&ntilde;a en San Petersburgo donde estar&aacute; hasta 1907; que durante su estancia en Rusia se le autoriza incorporarse al ej&eacute;rcito zarista en la Primera Divisi&oacute;n de Tiradores de Siberia Oriental como oficial extranjero a las &oacute;rdenes del mariscal Sajarov y su Cuerpo de Caballer&iacute;a, participando activamente en la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905, en el Frente de Manchuria donde fue herido y condecorado.</p>
<p dir="ltr">Ya de vuelta a Espa&ntilde;a se le destina a la Comisi&oacute;n de L&iacute;mites en Portugal, donde permanece hasta 1912 a&ntilde;o en el que pide permiso para casarse. &iexcl;Es ya Teniente Coronel de caballer&iacute;a! &iexcl;Ah&iacute; es na!</p>
<p dir="ltr">Efectivamente, en 1912 se encuentra en Madrid con caracter estable, dentro de la estabilidad que supone estar en un ej&eacute;rcito donde hoy est&aacute;s aqu&iacute; y ma&ntilde;ana... Dios dir&aacute;. Solicita permiso para casarse con Eugenia Lefevre Tourte, ciudadana francesa que viv&iacute;a en Chantilly-G, departamento de Oise. Lo hace a Su Majestal el Rey (que as&iacute; hac&iacute;an los nobles y los altos oficiales del ej&eacute;rcito) este teniente coronel llamado Pedro de La Cerda. Y su jefe superior, un general, a la vera de la instancia, apoya su pedido. Era el 1 de diciembre de 1912.</p>
<p dir="ltr">Se ignora si le fue concedido tal permiso. Como tambi&eacute;n se ignora se se cas&oacute; de verdad. Ni cuando. Y por el el Acta de Registro de Nacimiento, firmada y rubricada por el alcalde de la localidad de Nouard-le-France, que es copia del texto original, parece casi imposible que pudiera casarse este general La Cerda, pues la tal Eugenia Lefevre tendr&iacute;a 10 a&ntilde;os. Esto se desprende, sin ninguna duda de la copia citada hecha en el Consulado espa&ntilde;ol de Par&iacute;s el 30 de octubre de 1912 y legalizada por el Ministerio de Estado, organismo que hoy llamar&iacute;amos de Asuntos Exteriores, el 5 de diciembre.</p>
<p dir="ltr">Y salvo error de fecha contiene datos que hacen presumir que es ver&iacute;dico todo el documento. As&iacute; detalla que el alcalde del lugar certifica la inscripci&oacute;n en el registro de naciomientos de una ni&ntilde;a reci&eacute;n nacida, venida al mundo el 19 de agosto de 1902 a las dos y media de la ma&ntilde;ana en la rue des Petits-Bois, a la que le pusieron por nombre Noemie Palmire Eugenie. Eran sus progenitores Emil Zacharie Vel&egrave;re Lef&egrave;vre, de 21 a&ntilde;os de edad y para m&aacute;s se&ntilde;as trabajador del Ferrocarril del Norte y Marie Eugenie Isoline Tourte, tres a&ntilde;os mayor que el marido. Su residencia, ya nombrada, estaba en Nouard-le-France t&eacute;rmino municipal de la localidad de Saint- Just-en-Chauss&eacute;e. Tambi&eacute;n detalla el documento diciendo que fue testido de este hecho Juan Francisco Victor Tourte, un carpintero que, por el apellido, parece el padre alumbradora.</p>
<p dir="ltr">Bien, efectivamente no se ha encontrado escrito alguno que certifique el casamiento de Pedro de La Cerda y Eugenia Lefevre, pero si se ha hallado en el Registro de la Propiedad de Cebreros (&Aacute;vila) a su nombre, como compradora, la finca n&uacute;mero 1449 conocida, entonces, como 'Los Golos' de la villa de Las Navas del Marqu&eacute;s, donde vivi&oacute; la pareja, cosa que se sabe porque en un libro que ambos escribieran all&aacute; por finales de la decada de los a&ntilde;os veinte del siglo XX lo dicen as&iacute;: '<strong>"Todo llega en la vida: el 27 de julio de 1928, solitos y sin que nadie se apercibiese, partimos de nuestra casita 'Los Golos', situada en la Sierra de Malag&oacute;n, a 1.400 metros de altitud, centrada en inmenso y delicioso pinar. Por la tarde, en la capital, recogemos nuestros bagajes, y el 28, temprano, en el r&aacute;pido, camino de Par&iacute;s.<br /></strong>Prosigamos la andadura de nuestro general. Es de suponer que todo este bagaje te&oacute;rico y pr&aacute;ctico desde que naciera en Manila pese en las autoridades pol&iacute;tico-militares y lo cierto es que lo nombran miembro de la Comisi&oacute;n de reforma de leyes militares, actuando al tiempo como vocal de la Comisi&oacute;n de T&aacute;ctica y dirigiendo en Navalcarnero, pueblo de la provincia de Madrid, cursos de aplicaci&oacute;n para los grados de capit&aacute;n y teniente de artiller&iacute;a; pero tambi&eacute;n de Informaci&oacute;n para Jefes Militares.</p>
<p dir="ltr">Al decir de Pablo Herce: 'El expediente militar de D. Pedro de la Cerda termina bruscamente. Se suspende la relaci&oacute;n de ascensos, cargos y servicios en 1920 (cuando el interesado contana 49 a&ntilde;os) y falta el final l&oacute;goco de todo expediente: el pase a la reserva, la licencia indefinida, el fallecimiento'.</p>
<p dir="ltr">En 1927 emprende, con su esposa Eugenia Lefevre un viaje alrededor del mundo; viaje que recojen ambos en un libro titulado 'Viaje universal en busca de la verdad' que hemos le&iacute;do. Y que nos sorprendi&oacute;, para qu&eacute; vamos a negarlo. No por su manera mod&eacute;lica de describir lo que ve&iacute;an, no; porque, tampoco vamos a negarlo, no es precisamente una joya de literatura de viajes, no; sino por su pensamiento, creemos, muy distante de lo que pensaban los altos mandos militares. De su lectura se pueden destacar algunas facetas de este general: que no se deb&iacute;a llevar muy bien con el ambiente pol&iacute;tico de su patria; es decir: con la dictadura de Miguel Primo de Rivera; igualmente su actitud cr&iacute;tica con el capitalismo en general y con el de Estados Unidos en particular al que apoda 'Yanquilandia'; su abominaci&oacute;n de las guerras, como la de la Primera Guerra Mundial; acusa al capitalismo de esas matanzas; y al imperialismo; en su viaje constata la acci&oacute;n depredadora de los ingleses en paises como India, China, Indonesia... Y los efectos nocivos del dolar en Am&eacute;rica Latina.</p>
<p dir="ltr">Postura antiimperialista que, parece ser, acent&uacute;a en el libro 'El sol de los Soviets. La Tercera internacional social de Mosc&uacute; frente a la internacional armada del capitalismo'. Libro de 287 p&aacute;ginas, editado por Impresora Castellana. Valladolid, 1931. Dedicado a D. Niceto Alcal&aacute; Zamora. Dedicaci&oacute;n que firman Pedro de la Cerda y Eugenia Lefevre. El libro tambi&eacute;n aparece hecho por los dos. Tiene 28 cap&iacute;tulos. Donde describen las estructuras del r&eacute;gimen sovi&eacute;tico y su funcionamiento. Lenin y Stalin no salen malparados, al tiempo que atacan, como en el anterior, al capitalismo.</p>
<p dir="ltr">El hecho de ser publicado en Valladolid nos hace suponer, (por lo que le leemos a D. Manuel Aza&ntilde;a en la obra 'Diarios 1932-1933. Los cuadernos robados') que el general La Cerda se hallaba en Valladolid de general de la Rep&uacute;blica con mando en plaza: 'Cruz y Caminero comunican conmigo y ambos se quejan de la inacci&oacute;n de La Cerda. Llamo al tel&eacute;fono al general La Cerda. Le informo de lo que se cuenta y le concedo 20 minutos de plazo para que vaya al cuartel de caballer&iacute;a y arreste a todos los que se encuentren en &eacute;l no debiendo estar por razones del servicio. Prometo hacerlo as&iacute; inmediatamente. Desde Gobernaci&oacute;n me hablan de autos cargados de ofciales que entran en Valladolid; de una camioneta proc4edente de Burgos. El general La Cerda me llama desde el cuartel antes de que transcurran 20 minutos. En el cuartel no hab&iacute;a m&aacute;s que los de servicio, y ninguna novedad. 24 de agosto de 1932 (p&aacute;gina 43)</p>
<p dir="ltr">25 de agosto de 1932 (p&aacute;gina 49): ' He recibido al general Cruz que manda la brigada de artiller&iacute;a de Valladolid. Me informa de lo ocurrido la otra noche cuando la &uacute;ltima alarma. Y de la desatinada conducta del general de divisi&oacute;n La Cerda. El telegrama que este me envi&oacute; en la ma&ntilde;ana del 10 ya me puso contra &eacute;l; pero los detalles de la reuni&oacute;n de generales, jefes y oficiales de la guarnici&oacute;n convocada por &eacute;l en aquellos momentos son escandalosas. Le destitu&iacute; por tel&eacute;grafo. Ahora que ya est&aacute; destituido es cuando se deciden a contarme que con ocasi&oacute;n de la fiesta de aniversario de la Rep&uacute;blica, La Cerda dijo que este era un gobierno de zascandiles. La Cerda es un incapazsemiloco. Un desastrado hasta en el vestir. Tiene una finca en Las navas. El general practica el naturismo y se pasea desnudo por el pinar. A cierta distancia va un asistente advirtiendo a los veraneantes:</p>
<p dir="ltr">-Apartense, que viene el general en cueros.</p>
<p dir="ltr">Aparte del cotilleo sobre la vida privada de D. Pedro de La Cerda las palabras de D. Manuel Aza&ntilde;a indican el malestar del ej&eacute;rcito que en rumores m&aacute;s o menos fidedignos hasta &eacute;l llegaban; de reuniones en algunos establecimientos castrenses donde se criticaba a la II Rep&uacute;blica; tambi&eacute;n nos muestran a un general como conspirador. Pero, &iquest;en qu&eacute; direcci&oacute;n conspiraba? Hay que decir que en aquel momento se juzgaba a Sanjurjo por su intento de golpe de estado y unos abogaban porque se le fusilara y otros que se le perdonara la vida; en eso andaban los &aacute;nimos encrespados; hasta en el Consejo de Ministros se mostr&oacute; la divisi&oacute;n, saliendo al final mayor&iacute;a que fuera perdonado. Por el libro que hemos le&iacute;do, 'Viaje universal en busca de la verdad', no parece veros&iacute;mil que el general se encaminara a posturas fascistas. Las ideas que se desprenden son m&aacute;s bien de tolerancia, respeto, fraternidad de hombres y culturas, convivencia respetuosa con ideas de todo tipo... no se meter&iacute;a por tanto en caminos muy derechosos; mas bien se escorar&iacute;a hacia la izquierda pol&iacute;tica; en todo caso, dentro de su cristianismo, nos inclinamos a pensar que era mas&oacute;n; eso si, sin tener m&aacute;s que sospechas, o vislumbres, o indicios... conjeturas todas sin base muy firme.</p>
<p dir="ltr">Pero dejemos las sospechosas neblinas y vayamos a los hechos comprobados de su biograf&iacute;a: en 1934 se halla dirigiendo la represi&oacute;n contra los mineros asturianos en la llamada Revoluci&oacute;n de Asturias; as&iacute; escribe Luis Carlos Sen Rodr&iacute;guez en el N&ordm; 63 (30 de junio de 1986) de "Tierras de Le&oacute;n", revista editada por la Diputaci&oacute;n de Le&oacute;n: <em>'Desde los primeros momentos de la revoluci&oacute;n el mando de las tropas acantonadas en la provincia fue ostentado por el general de la Octava Divisi&oacute;n, Pedro de la Cerda, mientras que al frente de las fuerzas que efectuaron la represi&oacute;n en el valle de Sabero se encontraba el capit&aacute;n Ram&oacute;n Cifuentes, capit&aacute;n de Infanter&iacute;a perteneciente al Batall&oacute;n Ciclista".</em>
<p dir="ltr">Y hemos le&iacute;do en Internet: <em>'el general Batet va ser nomenat Cap de la 6.a Divisi&oacute; Organica, en substituci&oacute; del general Pedro de la Cerda y L&oacute;pez de Mollinedo'?... </em>Lo que la historia dice es que Domingo Batet, el general Batet, fue fusilado por Franco al permanecer fiel a la Rep&uacute;blica: <em>'fue fusilado el 18 de febrero de 1937, a pesar de las gestiones que, en su favor, llevaron a cabo los generales Queipo de Llano y Cabanellas. Franco hizo caso omiso de las peticiones de Queipo de Llano en favor de su amigo Batet en venganza por la negativa de aquel a perdonar la vida en 1936 del general Campins.'</em>
<p dir="ltr">Quiz&aacute;s tenga relaci&oacute;n con todo lo anterior este documento que encontr&oacute; Pablo Herce fechado en 1935: 'El encargado de la Subsecretar&iacute;a del Ministerio de la Guerra, Secci&oacute;n de Personal, se dirije por oficio al General de la Octava Divisi&oacute;n Org&aacute;nica para responder a un escrito de &eacute;ste, fechado el 9 de febrero del a&ntilde;o se&ntilde;alado. Dicho oficio lleva la del 28 del mismo mes.</p>
<p dir="ltr">Al parecer, el General de la Octava Divisi&oacute;n, ante la invitaci&oacute;n de la Superioridad para proponer personalidades que pudieran ser merecedoras de recompensa, se&ntilde;ala que el 'Gneral de Divisi&oacute;n Don Pedro de la Cerda y L&oacute;pez-Mollinedo, al iniciarse el movimiento subversivo del mes de octubre (se refiere obviamente a la revoluci&oacute;n de Asturias de 1934) y durante el periodo &aacute;lgido desempe&ntilde;aba el mando de la misma (la Octava Divisi&oacute;n), contrayendo m&eacute;ritos que pudieran ser merecedores de recompensa.</p>
<p dir="ltr">A dicha sugerencia responde el Jefe de Negociado Segundo de la Secci&oacute;n de Personal, D. Rafael Fern&aacute;ndez, que 'este Ministerio ha resuelto no ha lugar a concesi&oacute;n de recompensa a favor del expresado General'.</p>
<p dir="ltr">Nada hemos averiguado de su actuaci&oacute;n durante la guerra del 39-39. Solo esto que aparece en la Red: <em>'Prensa de Madrid de 26-julio-1936: El General republicano don Pedro de la Cerda, que veraneaba en Las Navas del Marqu&eacute;s, se adue&ntilde;&oacute; del pueblo en nombre de la Rep&uacute;blica al frente de las fuerzas milicianas y reduce a la Guardia Civil, cuyos n&uacute;meros fueron asesinados'</em>.<br />&iquest;Qu&eacute; prensa? No lo dice. Aunque suponemos por la frase 'cuyos n&uacute;meros fueron asesinados' que deb&iacute;a ser fuente no republicana. &iquest;Encabez&oacute; a los milicianos?... Por estos lares de Las Navas del Marqu&eacute;s nadie sabe nada de esto.</p>
<p dir="ltr">Desde entonces parece como si se lo hubiera tragado la tierra a &eacute;l y a su esposa. Ni aparece fecha de su muerte, ni lugar de enterramiento. Misterio.</p>
<p dir="ltr">Tal vez alg&uacute;n d&iacute;a, alg&uacute;n allegado nos facilite estos datos; en ellos veremos a La Cerda aureolado de encarnados chorizos, de rojizas longanizas, de suculentas morcillas, de sabrosos jamones... Aunque tambi&eacute;n podr&iacute;a ser que lo atisb&aacute;ramos revolc&aacute;ndose en la basura u hozando en la mierda. La Historia, maestra de la vida que dicen, nos muestra ambas posiblidades.</p>
<p dir="ltr">Viajero que vienes de El Escorial, por carretera, a Las Navas del Marqu&eacute;s y en su misma entrada, en la rotonda, tuerces a izquierda (si procedes de &Aacute;vila lo haces, claro, a la derecha) por un camino que conduce al Valladal podr&aacute;s contemplar muy hermosos paisajes.</p>
<p dir="ltr">Puede que te sorprenda, metido en el camino, el r&oacute;tulo de una finca, 'La Cerda', apartada del camino a la derecha. 'La Cerda'. Anta&ntilde;o se llamaba 'Los Golos' y fue comprada por el general Pedro de la Cerda y su esposa Eugenia Lefevre. Dicen que en noches muy calurosas y en d&iacute;as muy fr&iacute;os se aparecen desnudos cogidos de la mano a&ntilde;orando el calor de Filipinas y el fr&iacute;o de Siberia.</p>
<p dir="ltr">__________</p>
<p dir="ltr">(*) <em>En Am&eacute;rica son muy escasos los que niegan el caracter de guerra civil a las que, por su independencia, sostuvieron las actuales rep&uacute;blica hispanoamericanas. Jos&eacute; Mart&iacute;, con profundo y sagaz conocimiento de la historia espa&ntilde;ola, demuestra que nuestras guerras civiles, de las comunidades castellanas contra dinast&iacute;as y gobernates extranjeros, emigraron a las Indias, a medio descubrir y conquistar, con Aguirre, Los Pizarro, Almagros y el viejo Carbajal; quienes se alzaron, en Am&eacute;rica, contra los desp&oacute;ticos C&eacute;sares austricos, como hicieron en Castilla Padilla, su mujer heroica y el fiero obispo Acu&ntilde;a.</em>
<p dir="ltr">*</p>
<p dir="ltr">Pedro de la Cerda / Eugenia Lefevre en <em>'Viaje universal en busca de la verdad'</em>, p&aacute;gina 31, 32, 33, cap&iacute;tulo IV; CIAP (Compa&ntilde;&iacute;a Ibero-Americana de Publicaciones), Buenos Aires, Barcelona, Madrid, 1930.</p>
</p>
<p dir="ltr">El gran Carbajal, veterano del saqueo de Roma y de Pav&iacute;a, propuso a Gonzalo Pizarro, para colmar su rebeld&iacute;a, que se casara con la hija del Inca y se proclamara Se&ntilde;or del Per&uacute; independiente. Carbajal, insigne entre los m&aacute;s insignes conquistadores, a los ochenta a&ntilde;os de edad fue ahorcado por Lagasca.</p>
<p dir="ltr">Narra, exactamente co&oacute;mo el mallorqu&iacute;n Juan Picornell fue desterrado a Panam&aacute;, con otros dos conspiradores, Lax y Andr&eacute;s, y a Portocabello el cuarto condenado a muerte, Cort&eacute;s. Despu&eacute;s de novelesca salvaci&oacute;n, se juntaron el Venezuela y auxiliaron a los libertadores Miranda y Bolivar. Fueron estos espa&ntilde;oles, de la vieja Espa&ntilde;a, los primeros que se unieron a los insurgentes en lucha con los realistas. No eran todos americanos los que luchaban por la emancipaci&oacute;n, contra la tiran&iacute;a hispana; ni espa&ntilde;oles todos los titulados realistas, huestes mercenarias en las que no escaseaban los criollos. Por la Constituci&oacute;n lucharon: La Serna, virrey del Per&uacute;; Vald&eacute;s, Canterac, Rodil y otros muchos, que se batieron en Ayacucho, frente a Sucre. Rememora la heroica campa&ntilde;a por la libertad de M&eacute;jico de nuestro insigne guerrillero de la Independencia Francisco Javier Mina.</p>
<p dir="ltr">Las obras completas de Jos&eacute; Mart&iacute; recogen los discursos del adalid de la palabra, la pluma y la espada de la Rep&uacute;blica de Cuba; en varias de sus disertaciones insiste y hace la debida distinci&oacute;n de los espa&ntilde;oles.</p>
<p dir="ltr">En el discurso conmemorativo del grito de Yara, indepencia de Cuba, pronunciado en el Gran Centro de Nueva York, dice textualmente: 'Reconocemos -&iquest;c&oacute;mo no hemos de reconocerlo recordando a Mina en M&eacute;jico, a Gainza en Guatemala, a Villamil en Cuba, al gallego Ins&uacute;a en Nueva York?-, reconocemos el valor pol&iacute;tico del esspa&ntilde;ol amigo de la liberttad, que la deja franco el paso sin oponerse a sus triunfos; nuestra profunda estimaci&oacute;n por el espa&ntilde;ol bueno y libre, s&oacute;lo iguala nuestra determinaci&oacute;n de arancar de raiz, aunque se queje la tierra, los vicios y las verg&uuml;enzas incomparables con que el espa&ntilde;ol malo nos pudre'.</p>
<p dir="ltr">En otro de sus discursos, pronunciado en Tampa -velada conmemorativa del fusilamiento de los estudiantes de Medicina perpetrado en La Habana el 27 de noviembre de 1871-, hace una salvedad, muy honrosa, para quien se opuso a tanta crueldad reivindicando la honra espa&ntilde;ola. Dice lac&oacute;nicamente: 'Recordar&eacute; al bueno y magn&aacute;nimo espa&ntilde;ol, huesped inolvidable sea de todos nuestros hogares, laureado aqu&iacute; en efigie junto con el heroico vindicador, quien en los dientes de la misma muerte, prefiriendo al premio del c&oacute;mplice la pobreza del justo, neg&oacute; fervoroso su espada al asesinato. Dicen que altivo sufre, comido de pesar, en el rinc&oacute;n donde apenas puede consolarlo la c&oacute;lera del vencedor pudiente de los vencidos miserables. &iexcl;Sean para el buenespa&ntilde;ol, cubanas agradecidas, nuestras piadosas y m&aacute;s hermosas flores'.</p>
<p dir="ltr">Para terminar esta demasiado extensa afirmaci&oacute;n, nunca olvidaremos el dolor profundo que percibi&oacute;, al conocer la muerte del doctor Jos&eacute; Mart&iacute; -en el combate de Dos R&iacute;os, Ventas de Casanova, junio de 1896-, el noble general don Anselmo Mart&iacute;nez Campos. Este hombre bueno, que escribi&oacute; con sus hechos la historia contemp&oacute;ranea de Espa&ntilde;a, modelo de patriotas y soldados, virilmente afirm&oacute; siempre que en todas las rebeliones y sediciones era la causa y pertenec&iacute;a toda la culpa al jefe autoridad; sinti&oacute; bien la p&eacute;rdida del semejante bueno, sin fanatismos, con quien era posible entenderse para la paz y bien de todos.</p>
<p dir="ltr">Y no es preciso cansaros m&aacute;s, lectores amables,; las obras y conducta del doctor Mart&iacute; integran el esp&iacute;ritu reinante desde la Pampa hasta la Sabana; indudablemente muy distinto del que domina en c&aacute;maras y camarillas de d&eacute;spotas sembrados y serviles asalariados en su opulencia, en su vivir. Las hallar&eacute;is en todas partes, modestas estancias y humildes boh&iacute;os: constituyen y fundamentan el amerispanismo (sic) de la Amerispania (sic), concepto m&aacute;s piadoso, m&aacute;s justo, exento del vanidoso y com&uacute;n Hispanoam&eacute;rica, que sufren colmados los primitivos poseedores de la tierra, aunque se pudran hartos.</p>
<p dir="ltr">Escrito este libro en castilla-espa&ntilde;ol (sic), nunca por otras razones, expuesto al concepto espiritual iberoamericano, queremos dedicar especial recuerdo a s&iacute;ntesis, tan debatida, como los aprecios universales de historia hispana en Am&eacute;rica, investigada y estudiada sinceramente: ocultarse es enga&ntilde;ar, adem&aacute;s es pueril y falaz; reconocer errores es vital regeneraci&oacute;n, &uacute;nica que puede salvar, con nobles rectificaciones en sus ense&ntilde;anzas, es siempre la redentora Verdad."</p>
</p>
</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/final-inacabado-general-pedro-cerda-269709" title="El final inacabado del general Pedro de La Cerda">El final inacabado del general Pedro de La Cerda</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>MarPita</author>
				<category>biografía</category>
				<category>misterio</category>
				<comments>http://marpita.obolog.com/final-inacabado-general-pedro-cerda-269709#formulario</comments>
		<guid>http://marpita.obolog.com/final-inacabado-general-pedro-cerda-269709</guid>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2009 18:41:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Iswe Letu: En las Navas, la Calle de la Barbuda</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/iswe-letu-navas-calle-barbuda-261229</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p dir="ltr">Las calles tienen rostro, cara, faz... A veces jeta cejijunta. Muy diversas. Y nombres.</p>
<p dir="ltr">Los hombres, las personas, los individuos, de forma similar, tambi&eacute;n se diferencian por las formas de su cara; que unas veces son luminosas, risue&ntilde;as... otras serias, y hasta siniestras. Hay numer&iacute;simas. Casi tantas como humanos han sido paridos por sus madres. Tienen sus nombres. Se nos hacen familiares a lo largo de la vida. Convivimos con ellos. Destacan, o los hacemos destacar, por algunas caracter&iacute;sticas. Resaltan, o resaltamos, por su valent&iacute;a, por ejemplo; o por su mezquindad; o por su cobard&iacute;a; o por su chuler&iacute;a... Los hay que llegan a ser l&iacute;deres de la comunidad y se comportan como tal dando el callo, arrimando el hombro, en cualquier ocasi&oacute;n que se presente; escuchando, pensando y decidiendo sobre asuntos que traen el bien de las gentes. Se ganan, d&iacute;a a d&iacute;a, el cari&ntilde;o de sus conciudadanos. Tambi&eacute;n los hay que solo son pura fachada y que luego de encumbrados se vuelven prepotentes. Y m&aacute;s. A esos los detestamos.</p>
<p dir="ltr">Pero hay otras personas, individuos, seres humanos, que en su apariencia no sobresalen, no destacan; pasan a nuestro lado y no nos damos cuenta de su andadura; son como esos animales que se hacen tan parecidos al entorno que pasan desapercibidos. Andan entre la colectividad sin ser notados. Pero la experiencia nos ense&ntilde;a que las apariencias enga&ntilde;an. Si por un casual nos acercamos a ellos, conversamos, los tratamos, descubrimos un verdadero tesoro, una gran riqueza interior pues saben escuchar, son amables, cari&ntilde;osos, sinceros... Y lo trasmiten a su c&iacute;rculo. Del que a su vez se enriquecen. Viven en armon&iacute;a con todos formando una pi&ntilde;a. Su estatura se agiganta con el trato continuado. Pero no sobresalen. Ni quieren.</p>
<p dir="ltr">Es as&iacute; la vida de multifac&eacute;tica.</p>
<p dir="ltr">Con las calles pasa algo de modo similar. Las hay que destacan enseguida por su hermosura, su claridad, su amplitud, su vegetaci&oacute;n. Otras porque son&nbsp;inh&oacute;spitas, oscuras, tenebrosas y hasta siniestras.</p>
<p dir="ltr">En cambio las hay que no muestran nada en un primer momentos. Hemos pasado al lado y ni nos hemos dado cuenta de que estaban ah&iacute;. De modo que muchos ni las conocen.</p>
<p dir="ltr">Paseando por calles y callejas de <strong>Las Navas del Marqu&eacute;s</strong> un d&iacute;a nos metimos por una calle, <strong>'La Barbuda'</strong>. As&iacute; se rotulaba la calle. Ven&iacute;amos de otra bautizada como <strong>'Cal y Canto'</strong> que no hac&iacute;a honor ni a la cal ni al canto. Quiz&aacute;s algo a la cal. Es una calle de la parte con m&aacute;s apariencia de pueblo. <strong>Las Navas</strong>, en estas calles, muestra su origen campesino. Y hasta hist&oacute;rico. As&iacute;: calle el <strong>Romano</strong>, <strong>Huertas</strong>...; casas de un solo piso, poyos arrimados a la pared de las casas, hierbas en las aceras, algunos tiestos, casas derrumbadas y la calzada con el piso agrietado, cuarteado a tramos...</p>
<p dir="ltr">En fin, poco que ver con esta <strong>'Barbuda'</strong> que se abre ante nosotros con m&aacute;s amplitud en su calzada.</p>
<p dir="ltr">Al poco de transitar por ella notamos un no s&eacute; qu&eacute; nos hace pararnos. Y de pronto caemos en la cuenta: su silencio. Eso es: el silencio nos acoge, nos saluda. Se inclina ante nosotros. Proseguimos, d&aacute;ndonos cuenta que no tiene poyos. Los edificios no son casas con jardines delante. Tampoco son muy altos. Pero, como venimos de un barrio de casas bajas, notamos la altura, que se nos echa encima, mas&nbsp;sin aplastarnos. Acogedora. Los &iquest;saledizos? -&iquest;se dice as&iacute;?- son como si los vecinos quisieran salir a reverenciar al visitante.</p>
<p dir="ltr">Poco antes de una curva, a la derecha, hay una casa en ruinas donde estan apiladas unas piedras parecidas a poyos. Estar&iacute;an mejor junto a las casas.</p>
<p dir="ltr">Pasada la curva, esa impresi&oacute;n de acogida se incrementa justo junto a la parte de atr&aacute;s del mercadillo. Porque esta calle tiene la ventada, a&ntilde;adida al silencio,&nbsp;de tener un edificio, de granito para m&aacute;s se&ntilde;as, que es mercado semanal. Y a esa altura el silencio se rompe una vez a la semana acogiendo el bullicio de vendedores y compradores.</p>
<p dir="ltr">Enfrente de las traseras de la lonja mercantil dos o tres casas tienen un colorido que sobresale; sobresaliendo doblemente por el colorido y por las verjas de balcones y ventanas.</p>
<p dir="ltr">Luego, la&nbsp;<strong>'Barbuda'</strong>&nbsp;enprende la subida hacia la <strong>'Plaza de las Tres Cruces'</strong>; plaza&nbsp;donde nuestro amigo <strong>Arcones</strong> hizo tres esculturas en las que la cruz est&aacute; en el pu&ntilde;o de la mano. Nos explic&oacute; que en muchos pueblos de <strong>Castilla</strong> hay tres cruces y marcan la entrada al pueblo. Muchas de estas cruces son c&eacute;lticas. Cruces de este tipo son ense&ntilde;a de grupos nazis. Nuestro amigo el escultor no lo es. Simplemente procur&oacute; investigar antes de crear las esculturas.</p>
<p dir="ltr">Dec&iacute;amos que la calle emprende una subida para lo cual no se le olvida de jalonar la empinada cuesta con poyos. Las casas pierden altura. Casas blancas orientadas al sol, al sur, con &aacute;rboles en las aceras. Un encanto.</p>
<p dir="ltr">La calle de la <strong>Barbuda</strong> aunque en esta parte tenga &aacute;rboles en el resto no. La har&iacute;a aun m&aacute;s acogedora con &aacute;rboles. Otra virtud es que las aceras no est&aacute;n hechas para borrachos. Es tan irregular el piso de algunas de ellas, en tramos concretos, que, en noches de ebriedad, los borrachines o borrachinas,&nbsp;pueden dar con sus elucubraciones mentales en el suelo y llenar de estrellas, al estrellarse, el coco del&nbsp; (o de la) tambaleante pasajero/a. E &iacute;rsele la mamada, en un instante, con las celestes luminosidades. Malo para ellos al llen&aacute;rsele el cerebro, como se les llena,&nbsp;con la clara realidad de una crisis, ccon su cortejo de paro y de necesidades elementales, donde no caben nebulosas celestiales.</p>
<p dir="ltr">Y para los ancianos, por tanto, tampoco est&aacute;n hechas estos tramos de aceras.</p>
<p dir="ltr">La cuesta sube, si. La calle, no.&nbsp;Se le atraviesa <strong>'Las Tres Cruces'</strong>. Es curioso c&oacute;mo una simple traves&iacute;a haya robado a la <strong>Barbuda</strong> su nombre haci&eacute;ndola fenecer. Pero es as&iacute;. &iexcl;Ay, amiga <strong>Barbuda</strong>, con la iglesia has topado como <strong>Sancho Panza</strong> y <strong>Don Quijote</strong>!</p>
<p dir="ltr">Pero adem&aacute;s, ya sabes, lo dice el refr&aacute;n: contra la <strong>Iglesia</strong> y la <strong>Inquisici&oacute;n</strong>, chit&oacute;n.</p>
<p dir="ltr">Nosotros torcemos a la derecha.</p>
<p dir="ltr">&iquest;Para qu&eacute; seguir m&aacute;s si no hay poyos en la calle de<strong> Las Tres Cruces</strong>?</p>
<p dir="ltr">Antes de desembocar en la <strong>Plaza del Cristo de Gracia</strong>, o <strong>de la Salud</strong> o..., a la derecha, hay una calle de corto recorrido, calle del <strong>Almendro</strong>.</p>
<p dir="ltr">Solo los p&aacute;jaros cantan con nostalgia la desaparici&oacute;n de estos &aacute;rboles.</p>
<p dir="ltr">Al parecer.</p>
<p dir="ltr">&iexcl;Ah, los almedros!</p>
<p dir="ltr">Murieron.</p>
<p dir="ltr">Como la <strong>Barbuda</strong>.</p>
<p dir="ltr">&nbsp;</p>
<p dir="ltr">&nbsp;</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://marpita.obolog.com/iswe-letu-navas-calle-barbuda-261229" title="Iswe Letu: En las Navas, la Calle de la Barbuda">Iswe Letu: En las Navas, la Calle de la Barbuda</a></strong> en <a href="http://marpita.obolog.com" title="Mi blog">El blog de MarPita</a>
			</p>
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		<author>MarPita</author>
				<category>callejero</category>
				<category>iswe letu</category>
				<category>relato</category>
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		<pubDate>Sun, 24 May 2009 21:14:00 +0100</pubDate>
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		<title>Goethe: Del derecho no se trata jamás</title>
		<link>http://marpita.obolog.com/goethe-derecho-no-se-trata-jamas-245732</link>
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			<![CDATA[
			<p>MEFIST&Oacute;FELES <em>(disfrazado de Fausto)</em>:</p>
<p><strong>"Leyes y derechos her&eacute;danse de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n como un mal inacabable que se desliza de un lugar a otro. La raz&oacute;n llega a transformarse en delirio; la buena acci&oacute;n en una plaga. &iexcl;Ay de ti, que te toc&oacute; ser nieto! Del derecho que brot&oacute; con nosotros, de &eacute;se, &iexcl;por desgracia!, no se trata nunca, jam&aacute;s!"</strong></p>
<p><br /><em>Goethe: Fausto</em>, 1&ordf; Parte, Escena IV.</p>
<p>[GOETHE]</p>			<p>
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		<author>MarPita</author>
				<category>cita</category>
				<category>goethe</category>
				<category>literatura alemana</category>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2009 17:38:00 +0100</pubDate>
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