Frans Eemil Sillampää: Un corte limpio en la yugular -7- (*)
7º. Aparece en capitán
El grupo iba a salir a la carretera cuando le salió al paso un hombre que llevaba gafas y vestía una pelliza de color azul claro y una gorra de piel de cordero. El oficial lanzó una mirada a los que un soldado parecía conducir a la cárcel. Se detuvo bruscamente, examinó a Silja y exclamó:
-¿A dónde diablos lleváis a esta chica?
-A la cárcel por orden del comandante, mi capitán.
-Esperadme aquí -dijo el oficial, entrando rápidamente en la casa del comandante por la puerta grande.
Al cabo de un instante, el comandante apareció en el umbral con la cabeza descubierta y llamó a Silja.
Las caras de Santala y Kierikka se alargaron de sorpresa. Kierikka creyó reconocer a uno de los jóvenes que había acompañado Silja, recordando al mismo tiempo la acogida que les había dispensado su mujer. A ver si aquello iba a traer nuevas complicaciones, lo mismo que el cerdo dado con demasiada facilidad... ¿Por qué demonios había dicho bromeando a los rojos?.
-'Velad por mi granja ahora que os he dado un cerdo.'
En cuanto a Santala, se sentía molesto al comprobar que el oficial se interesaba tan sólo por Silja, de quien conservaba tal vez un buen recuerdo. Y aquella muchacha podía contar cosas...
Silja era la únicca que experimentaba una alegría real, pues había reconocido enseguida en este capitan a uno de los dos desconocidos, el que precisamente había hablado menos.
-Entrad por la otra puerta -dijo el comandante.
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Tomado de la novela de Frans Eemil Sillampää, 'Silja')
(*) El título se lo hemos puesto nosotros
(7) La división en capítulos también es nuestra



